“Soy profesional, ama de casa, escritora, jardinera, electricista un poco, me encanta la cocina y la música bohemia... y también algo de intelectual”
MUJER PASEADA
María Madrid Zazueta
“A ti
te quiero mujer, no le hace que seas paseada”. Escuchar a Los Bravos del Norte
me trae recuerdos de esos días familiares recorriendo la tierra en donde mi
abuelo Antonio se asentó al oriente de la ciudad, que hoy han convertido en
espacios de recreación campestre. Pero, en realidad, lo que hoy se me hace
relevante es eso de la “mujer paseada”. Con todo y que entendía, o creía
entender, a qué tipo de mujer se refería, es ahora que me provoca recuerdos y
reflexiones.
Lo
primero que pensé de una mujer paseada me viene de las mujeres a las que hacía
referencia mi madre y que decía que a mi padre le gustaban, las cantineras.
Aunque un cantinero siempre ha sido un hombre que sirve las bebidas detrás de la
barra en una cantina. También pienso en la mujer que no se dedicó a la
prostitución por gusto, sino como una opción de llevar el sustento al hogar. Es
a través de las canciones como he ido encontrando diferentes formas de ver a
las mujeres de compañía o que venden su cuerpo, como también se les identifica.
La primera que identifiqué fue al escuchar y ver cantar de aquella manera tan
melancólica a mi padre la letra de “María de la Luz”. Esas canciones y
actitudes hacia este tipo de mujer me hicieron sentir que ellas eran
inolvidables. A diferencia de aquella sufrida que atendía todas las exigencias
del hogar y lo aguantaba todo. Por más pura e inteligente, buena para la cocina
y muy decente, como dice Arjona, no era digna de ser memorable ni perfecta; esa
siempre habría de ser inalcanzable.
Por boca
de otros entendí que la mujer paseada era una que “salía” con muchos hombres, o
aquella que hubiera explorado la sexualidad con un varón sin estar casada y,
por lo tanto, además de ser paseada era fracasada. Incluso si hubiera sido
abusada o violada. No importa si era divorciada o la habían engañado se oía
decir de la mujer “es una fracasada”. Mientras el hombre, decían que se hacía más
hombre. Ellos no sólo podían, sino que debían, explorar la sexualidad antes del
matrimonio. No hacerlo podía indicar alguna desviación de preferencias. Aunque
en realidad repudiara esa práctica y solo deseara esperarse a una relación de
pareja, con la mujer con la que desearía descubrir juntos esos recovecos.
Hoy que
escucho esas notas, pienso que la mujer paseada en sentido literal es así. Una
mujer que ha viajado, que ha explorado el mundo en más de un sentido, y no
necesariamente sexual. Yo misma puedo ser una mujer paseada que ahora se me
dibuja como aquella que se gana la vida fuera de casa, aunque no deja la tarea
dentro de su hogar. Es una mujer que puede ver, pensar y hablar sobre el mundo
y con él. Porque tiene cosas que decir y deben ser escuchadas, También tiene
muchas cosas por hacer. Eso lo supe “a escondidas” desde niña. Cuando eran tan
marcadas las cosas que eran de niños y las que eran de niñas, o de hombres y
mujeres. Para mí la forma de definir a la gente eran otras, gracias a eso ahora
soy profesional, ama de casa, escritora, jardinera, electricista un poco, me
encanta la cocina y la música bohemia, algo de intelectual y también poquito
borracha. En realidad, nunca he sido buena para ningún vicio, si alguno tengo
puedo ser adicta a la literatura y las películas. Fuera de eso, y a pesar de
que me quieran o no, les sea entrañable u olvidable, lo paseado nada me lo
quita.

Comentarios
Me gusta leerte Porcella. Seguimos en contacto literario a través del Blog!!
Saludos!!!
Aunque hay diferentes formas de matar a una persona, como cuando la denigran, la secuestran, la calumnian... Tenemos mucho que seguir aprendiendo de la justicia, empezando por nuestra propia conciencia del mundo y sus historias.