"En mi organización los mejores no son los que más saben; sino los que mejor se adaptan y hacen las mejores preguntas"
AQUÍ ACEPTAMOS A LOS INCONFORMES
José Manuel Frías Sarmiento
Todo pintaba bien. El clima, los pájaros en los árboles. El acceso controlado, las personas tranquilas y el ambiente de alegría mesurada en todos los rostros. El trayecto para llegar al lugar del evento dentro de la Institución nos mostró una arquitectura con buen diseño y movilidad, además de una correcta adecuación y acomodo de escenarios escolares, recreativos, culturales y de alimentación.
Una gran cancha de basquetbol con un elevado techo era el punto de reunión para la entrega de títulos de licenciatura y grados de maestría y doctorado. Casi o más de 2000 sillas llenaban en cuatro bloques la Explanada. La cancha, estaba engalanada con un impresionante presidium situado en un templete adornado con una larga hilera de ramos de bellas Y olorosas flores, frente a los miles de padres, hermanos, esposos, hijos y amigos de los cientos de graduados que estaban ahí para recibir su título profesional o de posgrado.
Los integrantes del presídium, impecablemente vestidos, ocuparon su lugar antes de las 10 de la mañana, hora programada para iniciar el Acto de Graduación. Eran los profesores, asesores, mentores y una invitada muy especial, encabezados por el Rector de la Institución Educativa, un joven muy preparado, en cuyo discurso se advirtió una calidez tan necesaria en la Sociedad y más aún en los escenarios educativos.
A las 10:00 en punto, un coro interpretó dos canciones alusivas al significativo acontecimiento que ahí nos reunía. No es que hablaran de ello, era el mensaje y la intención, como todo el simbolismo que impregnaba el ambiente esa mañana del 17 de diciembre de 2025.
Antes de entregar los títulos, la invitada especial, una reconocida profesional en el mundo de la Alta Dirección Empresarial y CEO en dos famosas marcas internacionales, les habló a los ya graduados, aunque ahí les llamaran graduandos, por estar a casi nada de recibir su título y grado, de una manera tan clara y tan humana y profesional, como hace mucho no escuchaba en un Acto Académico Oficial. Además del mensaje personal como Directiva, les habló en su calidad de madre de dos alumnas que estudiaban en esa institución, por lo que pronto, nos dijo, estaría no en lo alto del presídium, sino en las sillas que ahora ocupábamos nosotros, para aplaudir y apoyar con igual entusiasmo a sus dos hijas al graduarse. Habló claro, preciso, asertivo y emotivo, tal y como se hace en las reuniones ejecutivas para analizar y resolver situaciones que requieren comunicación eficaz y resolutiva. Y les habló con la fuerza del mensaje que deberán de asumir y de trasmitir como los constructores de su futuro, tal y como se leía en uno y varios letreros: "Construye tu propio futuro".
Tras una calurosa y prolongada ovación, empezaron a entregar los títulos de manera tan ágil que no sentimos pesado el presenciar el desfile de cientos de ingenieros, médicos, licenciados, maestros y doctores, cuyo rostro y nombre aparecían en una gran pantalla colocada en lo alto de las mamparas que daban un elegante y sobrio soporte al presídium. Algo muy importante y significativo para mí fue que ninguno de los graduados llevara la anticuada toga y el estorboso birrete que se acostumbra en muchos otros actos de Graduación. ¡Por fin! Me dije, hay un rasgo coherente con el Pensamiento Lateral que se repite en las aulas, sin correspondencia con la realidad. Otro dato interesante y digno de resaltar fue que, además de los integrantes del coro, la joven que, al final, interpretó el Himno Nacional Mexicano, eran y son alumnos de esa misma institución. Todos ellos con un gran registro vocal, pero la joven del himno tenía un timbre y tono de una gran soprano.
Todo ese contexto de arte y cultura, de organización y de seguridad, porque había guardias y organizadores por todas partes, con radios y tabletas, agilizando y dando información, hicieron posible que un Acto con tantas personas transcurriera en orden y luciera en todo su esplendor. Nadie se empujaba, nadie obstruia a otros, nadie gritaba ni platicaba como en altavoz, sólo claro, cuando su hijo recibía su título. Y, en ausencia de las togas y birretes, los graduados portaban una banda en el cuello y sobre sus hombros y pecho con el color distintivo de su ingeniería o de su Licenciatura: azul, morado, blanco, etcétera, según la simbología del color y las cualidades de su carrera profesional.
Al final, el joven y talentoso Rector les dijo que en su desarrollo en sus carreras tuvieran siempre presentes las Seis E que a él le habían impulsado a ser mejor:
Empatía, Esperanza, Emprendimiento, Excelencia, Ética y Educación. Y les enfatizó que la Ética forma el carácter, que la Excelencia debe de ser un hábito permanente y que en la Educación importan más las preguntas que las respuestas. Les instó a que cuestionen siempre su saber, que nunca se conformen, que cuestionen los paradigmas y que recuerden siempre que se formaron en una institución educativa que aceptará siempre a los inconformes, a los que con esa inconformidad buscarán y hallarán o construirán respuestas y soluciones a los requerimientos sociales y empresariales en los que le sea dado participar. Concluyó aconsejándoles que viajen y lean mucho para ampliar y fortalecer su preparación.
Con ese mensaje final y el colofón con el que cerró su participación la Invitada Especial, los nuevos profesionales llevarán la guía para iniciar su desarrollo en el mundo laboral. Ella les dijo, desde su perspectiva de CEO en empresas internacionales, que lo que importa son las personas y no los sistemas, por más sofisticados que éstos fueren. Y les aseguró, textual lo pongo: "En mi organización los mejores no son los que más saben; sino los que mejor se adaptan y hacen las mejores preguntas"; por eso procuren siempre ser honestos y guiar sus acciones con la ética profesional, porque "Su reputación viajará más rápido que su currículo".
Yo me sentía feliz de estar en ese momento y en ese espacio, con esa interlocucion y esa claridad y precisión en la expresión, pues los discursos fueron del tiempo necesario, incluido el del alumno que habló a nombre de todos los graduados. Fuertes, claras y agradecidas fueron sus palabras. Con el vibrato de la emoción por sus logros y la responsabilidad por delante.
Y aquí, ya casi para cerrar esta reflexión, acoto que todos se miraban seguros y esperanzados en que lo mejor acababa de iniciar. Seguros de su esfuerzo, de su saber y de su capacidad como el de una joven que se graduó en dos licenciaturas y en ambas obtuvo Mención Honorífica, con Diplomas en Japón y 9.84 de promedio.
Cerró el Acto de Graduación con las notas del Mariachi que se movió por tres escenarios para llevar sus canciones a todos los presentes.
Y como remate especial de una mañana espectacular, a los acompañantes de un grupo de 20 graduados en Maestría en Alta Dirección Empresarial, entre los cuales estaba Sergio Alexis Frías Pérez, nos invitaron a un convivio en el Centro de Negocios de la EGADE, Escuela de Graduados en Administración de Empresas, en donde departimos con los familiares de los otros graduados, a la vez que degustamos ricos y variados bocadillos de alta cocina, amenizado por un trío con una vocalista que también tocaba un elegante violín que parecía de cristal.
La satisfacción de estar en la Ceremonia de Graduación y en el convivio fue aún mayor, porque entre los nuevos graduados como MBA hubo tres que fueron investidos por la Sociedad Internacional BETA, GAMA, SIGMA, como reconocimiento al rendimiento excepcional en programas de negocios acreditados por la AACSB Internacional. Y Sergio Alexis, nuestro hijo, era uno de esos tres. Por ello, el orgullo de Rosina y yo, como padres, de su esposa Pau y de su pequeña hija Lucía de apenas 9 meses de edad.
Al final, salimos sin ganas de retirarnos de un espacio educativo y cultural de muy alto nivel, que nos renovó la esperanza de que sí, en verdad, la Educación es fuente de Esperanza y Transformación.
Comentarios
Saludos, un abrazo.
Felices fiestas y si pueden no salgan de sus hogares.
Su amigo José Manuel Frías Sarmiento
Qué bonito es ver la educación en su esplendor, ahora se espera que esos graduados vivan conforme a lo que estudiaron y que no sólo acumulen fríos conocimientos sino que desarrollen empatía y cualidades que los distingan como personas estudiadas.
Saludos a todos!!!
Pero, aparte de eso, me gustó mucho estar en un Acto de Graduación en una institución de alto nivel académico y presupuestal, y constatar el orden y la precisión casi quirúrgica en el desarrollo de las diversas actividades que dieron marco al evento.
Y claro que Lucía marcó protagonismo en el acto y en el cinvivio, pues nació durante la Maestría de su papá.
Todos estamos contentos porque Sergio buscó ese posgrado para estar preparado y conseguir las metas que propone. Pero al ver la determinación y alegría de los graduados y la confianza en que el conocimiento adquirido es real, no dejaba de pensar en otros alumnos que creen que se les exige demasiado, cuando se les sugiere estudiar un poco más.
Saludos y felices vacaciones.
Un abrazo, tu amigo, José Manuel Frías Sarmiento