02 de Noviembre, Día de Muertos
"Así, con tinta y desvelo / quedó grabada la acción: / que el que deja de escribir / firma su condenación”
EL CEMENTERIO DEL BLOG
Ian Báez Palazuelos
Una noche sin estrellas,
ni luna que dé consuelo,
la Muerte abrió su libreta
y bajó desde su cielo.
“Hoy visitaré a los vivos
que escriben sin tanto miedo.”
Marité fue la primera,
maestra de corazón,
hablaba de ser humana
con tiza y con vocación.
La Flaca la oyó un buen rato
y lloró de la emoción.
El maestro Julio andaba
pintando el mundo en palabras,
decía que hay luz en todo,
hasta en las ruinas y en cabras.
La Muerte dijo muy seria,
“muy cursi, pero me agradas.”
Ian, poeta del abismo,
jugaba con su dolor,
escribía con las tinieblas
y tinta de su pavor.
La Flaca dijo al espejo,
“¡Por fin alguien con valor!”
Celso hablaba de la vida,
de pensar y de existir,
la Muerte lo acompañó
para sólo debatir.
“Por dudar serás eterno”,
le dijo antes de partir.
Alfredo en versos de rancho
recordaba su lugar,
entre polvo y buganvilias
con las que solía cantar.
“Culiacán suena bonito”,
dijo la Huesuda al pasar.
Miró al doctor Luis Enrique,
de todo suele escribir,
de la Gilbertona al arte,
Houellebecq y su existir.
La Flaca dijo al leerlo:
“¡Raro, pero lo quiero seguir!”
María Madrid, la maestra,
que le gustaba escribir,
de letras que dan refugio,
de mundos por construir.
“Tus libros dan escalofríos,
pero me hacen revivir.”
Daniela e Irasema
llenaban versos del hogar,
de madres, hijos y ausencias,
de amor sin terminar.
“Qué dulce olor a infancia,
me dan ganas de llorar.”
Mariana en prosa profunda
tocaba el alma y tembló,
la Muerte quedó callada,
su guadaña se inclinó.
“Tus letras son como tumbas,
y eso es lo que me encantó.”
Leydi, con gran poesía,
versaba sobre el sentir,
de escribir por pura vida,
de no dejar de existir.
La Flaca susurró lento,
“así me gusta morir.”
Jorge Rayel y Edwin juntos,
contaban la vida común,
de calles, risas y tardes
que se acaban sin razón.
La Calaca los miró:
“Así se escribe el adiós.”
Celeste vino después,
con letras sinceras, suaves,
la Flaca la vio escribir
entre sombras y las aves.
“Qué frágil el corazón,
pero más frágil no hablarles.”
Yazmín habló del cansancio,
de monstruos y su lugar,
la Muerte la vio escribir
y se puso a meditar.
“Tus monstruos me dan envidia,
yo ya no sé descansar.”
Eva cerró con leyendas,
de espíritus y dolor,
la Huesuda sonrió lenta,
“¡Ah, vieja narradora del horror!”
Y en silencio comprendieron
que la Muerte también leyó.
Al final, llegó Frías,
con el humor tan tenaz,
de revisar comentarios
con paciencia y harta paz.
“Si el Blog se muere, muchachos,
yo también me iré detrás.”
La Flaca lo oyó suspirar,
y soltó una carcajada,
“no quiero maestros tristes,
ni con aulas desoladas.
Si no comentan ni escriben,
me los llevo en mi jornada.”
Así, con tinta y desvelo,
quedó grabada la acción:
que el que deja de escribir
firma su condenación.
Pues el Blog no teme a la Muerte
¡sólo al olvido y la inacción!

Comentarios
Ojalá y se pongan las pilas escritores y lectores, para escribir y comentar, porque nada es para siempre y un árbol si no se riega termina por desaparecer. Y al Blog le puede acontecer
saludos, Mtro. José Manuel frías Sarmiento
La verdad a ustedes se les da muy bien la escritura de calaveritss, a mi se me complica hacerlas no sé porqué. Pero sigan escribiendo con mucha creatividad!!!
Como siempre, es un gusto leerte!!
Saludos!!
Saludos