
“La lluvia se detiene y el cielo enojado me reclama la estrella que ahora está dentro de mi ser” D E L I R I O S Marité Ibarra A través de una ventana, sentada en una gran piedra, contemplo mi alrededor. Puedo ver la hermosa playa color morada que parece gelatina temblorosa, con su arena blanca, blanca como la nieve de los volcanes y la adorna unas bellas chispas de chocolate almendrado. Hay muchos cangrejos volando y queriéndome morder, así que tengo que ser cautelosa para no sufrir mordedura alguna. Hay un hermoso ocaso plateado, las nubes verdes están cargadas de emoción y en cualquier momento se reventarán, de pronto veo cómo del cielo desciende una larga y estrecha escalera, y de ella baja apresuradamente una boca parlanchina diciendo cosas que no puedo entender, pero de repente llaga hacia mí y se queda parada un rato sobre mi hombro, y es entonces cuando me pregunta en voz baja; “¡aún lo amas?”. Yo no le respondo nada, no obstante, dentro de mí se desata un é...