“Y ahora que estamos las 3 lejos, mi yo de ahora les dedica “Canción sin miedo”
EL RELOJ CUCÚ
Solangel Mendez Ruiz
Los domingos mi papá ponía su sonido, un
stereo de esos que tenían 3 lectores de cd, pero él ponía su casette, recuerdo
que tenía como un maletinsote y él se sentaba, como niño en el piso con su
juguete, viendo a ver cuaaaaál iba a poner, y ó sea, además tiene dos lados
cada casette.
Y entonces sacaba un rectángulo, de un
plástico duro, pero bien transparente, con unos dibujos en su portada y pues, a
veces tenían un librito, donde estaban las letras que encontrabas en ese
casete.
¡Y había una en especial, un casette que
tenía rolitas que me encantaban, al chico que tenía mi apellido que mataron y
la selva, la selva lloraba por su caída!
Pero bueno, el reloj cucú cuenta la
historia de un niño, en ese entonces sólo sabía que le daba miedo la oscuridad,
algo típico en muchas infancias, obviamente también fue parte de mi infancia
ese miedo.
El reloj cucú, dice Fher (el cantante) que
significa más la ausencia del padre en una infancia de 7 años, que además
cuenta la historia de la mamá que “aguantó todito y cómo lloró por las mañanas”
El engendrador de mi padre ni mi abuelo
es, porque no era su padre, decía él, yo a mi ague Esther le agradezco las
enchiladas que siempre me hacía cuando mis papás nos iban a dejar a su casa y
que nos cuidaran, esto antes de que tuviéramos edad para tener más actividades
extra escolares (apenas cumplí 8 me mandaron pal inglés en las tardes, chale).
Y pues, yo de muy chiquita sabía, que el
niño no quería que estuviera oscuro, que “prendiera la luz” pero que “apague el
tiempo”, ahora entiendo que como todo trauma a veces quisieras que un momento,
un momento de confort, quizás el último del día, ese antes de tener que volver
a la oscuridad de tu cama, de tu cuarto, a la soledad de dormir, 8 horas que
estarás tú, en un momento tan vulnerable, sólo quieres y quién sabe por qué más
“detener el tiempo”, poder ese momento extenderlo, por siempre, que jamás
acabe, que no se derrita entre nuestras manos.
Pero, ¿por qué parar el tiempo cuando papá
ya se había ido? ¿Y cómo crees que era una canción de amor? Si le dolía hasta
el hueso…
No entendía por qué su mamá lloraba en
silencio, por qué sólo en las noches y por qué en las mañanas tenía que
aguantar. ¿Aguantar qué?
Y esa canción se la dedicaba a todos, y yo
decía: qué bonito, tiene para dar, a pesar de que mi pequeño cerebro de 2 ó 4
años alcanzaba a entender, y yo también cantaba
“que crecimos juntos, lo extrañamos años”
Y ahora que estamos las 3 lejos, mi yo de
ahora les dedica “Canción sin miedo”

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