¿Qué perdía con intentarlo hasta el final?



 



EL BROCHE MÁGICO

 

Solangel Mendez Ruiz

 

Rous era una niña muy inquieta, ella vivía a orillas del mar, allá por Escocia, un paisaje verde y con muuucho mar.

Rous iba en 4to año de primaria, a ella le gustaba la materia de contacto con mi sociedad, le gustaba que salieran de excursión y tener aventuras, y, según ella, completar misiones, Rous era una niña que brincaba, bailaba, andaba de aquí para allá; sin embargo, retener información le costaba, sólo el hecho de tener que recordar que vieron la semana pasada era muy difícil, ya que su cabecita sí estaba al mil por hora, pero jamás en la clase.

Un día, caminando por la playa, después de sus galletitas de matcha con leche bronca, Rous pensaba en todas aquellas enseñanzas de su maestra, sobre los hoyitos que se hacen en la arena.

-         ¿Han de tener un gran castillo debajo de la arena, como las hormigas debajo de la tierra, pero el mar viene y las moja, eso las destruirá?

Pensaba mientras se agachaba a observar este mismo fenómeno en la arena. Parpadeaba y abría más los ojos, pues no sabía si estaba viendo lo que miraba, un broche con un pulpo y unos pequeños corales adornándolo, era precioso, tenía dos perlas en un extremo, brillaba con la intensidad del sol, reflejaba la luz y se creaban unos arcoíris con colores que Rous jamás había visto, entonces …. ¡Se movió!

-         Aaaaahhhh!!

Grito Rous, mientras sacudía el broche, pues había sentido como un piquete succión en su dedo

-         Para, por favor, basta, detente niña detente

Rous se inmovilizó

-         Me…. ¿Estás hablando? …. ¿¿A mí??

-         Sí, gracias

-         Quién eres

Dijo mientras volteaba de un lado al otro con rapidez, no vaya ser que se escondieran en sus espaldas.

-         Soy yo, Zav

Le contestaban a Rous mientras ella, parecía que se acercaba muy curiosamente al broche

-         Es un…. AAAAAAHHHHHHH

-         Por favor, deja de agitarme

Se escuchaba mientras Rous gritaba y agitaba fuertemente su mano con la que sostenía aquél precioso broche que se encontró.

-         Si paras te paso la contraseña del wifi

-         ¿Qué?

Entonces Rous paró.

-         Pero tienes que conseguirme un celular

-         Bueno, podría ser, pero tú tienes que hacer lo que yo te diga y podrás tenerlo.

-         No

-         Cómo no, chamaca

-         Dice mi mamá que no les haga caso a desconocidos

-         Pero no somos desconocidos, ya te dije mi nombre y tú… ¿Tú cómo te llamas?

-         Rousvladowsknia pero me dicen Rous.

-         Bueno Rous, te decía

-         Sí, bueno.

Rous se puso el broche y siguió su contemplación de hoyitos en la arena, por unos minutos…

-         Entonces de esa forma podemos conseguirte un celular

-         No lo necesito

-         Entonces, qué necesitas

-         Eres un pulpo que concede deseos o qué

-         No, pero, ocupo que realmente vayamos a ese lugar.

-         Ese lugar es muy aburrido, tu charla es muy aburrida, bla bla bla el meteoro, bla bla bla el control de tu nave espacial invisible

-         Niña… Roussevladowsknia … Rous, Rosita mira, tenemos que ir porque es muy importante, si no, vamos a morir

-         ¿Cómo sé que no me mientes?

-         ¿Cómo te voy a mentir, si yo, yo quiero vivir no se nota?

-         La verdad como que no

Rous seguía caminando sin rumbo, su madre la miraba a lo lejos mientras expresaba: “Esa Rous, siempre con amigos y cuentos y fantasías”

-         Yo lo sé todo, vengo de otro mundo y necesito irme de este lugar yo…

-         Te sientes solo, porque no perteneces aquí

-         ¡EXACTO! Sí, eso es. Entonces necesito que vayamos a….

-          

-         ROOOOUUUUUSSSS ¡

 

Se escuchó a lo lejos la voz de su mamá

-         Ésa es mi madre y créeme podrás darme todo, hasta la clave del wifi, pero nada es más prioritario que ir cuando te llama porque sino

-         Si no que

-         Si no, no vamos a poder ir al palacio real.

Zav, el pulpo, se notaba que estaba muy impaciente, más no lograba convencer a Rous para que le ayudara a cumplir su misión.

-         Rous, hiciste tu tarea

-         Si mamá

-         ¿Ah? ¿Sí? ¿Entonces no te molestará decirme cuántos son los continentes?

-         Los continentes ….

De repente, Rous se agachó debajo de la mesa y le dijo a Zav

-         Orales wey, ayúdame

-         ¿Yo? ¿Yo por qué?

-         Porque dices que tú lo sabes todo, y si no me ayudas no voy a poder ayudarte con tu desa cosa

-         Encontrar mi nave e ir al palacio

-         Si, lo que sea, eso, ¿dime cuantos continentes son?

-         Rous te estoy esperando – Dijo su madre mientras seguía picando verdura

-         7

-         7

-         Bien, dime tres nombres

-         América…. 

Rous esperaban ansiosamente que el pulpo volviera a contestarle a lo que, hacia caras retadoras, el pulpo no quería ceder y la niña sabía lo útil que ella era para su misión, al no conseguir respuesta inmediata, con su dedo índice presionó el cuerpo del pulpo, como si de un squichi se tratara, y se escuchó una palabra entre perdida de aliento

-         Oceanía

-         Oceanía

-         Sí, van dos

-         Y …. Mmmm

-         Te falta uno, y ya te puedes ir a jugar

Rous, quien había dejado de presionar, pero no había bajado la mano de la altura de su cabeza, estaba a punto de volver a presionarlo cuando le dijo

-         Detente, agua, dame agua …

Rous lo vio con cara de desconocido, qué tal era un truco sucio y se escapaba, el broche estaba súper bonito y no quería que el pulpo se lo llevara, entonces le echo unas gotitas con la mano y dijo

-         El tercer continente eeeeesss……

-         Assi, aaaay! Me acuerdo cuando fui y aún no sabía mimetizarme en diminuto, casi me comían en un restaura…

Rous aplastó con su dedo el broche diciendo entrecortada su oración mientras, a cada presión pronunciaba una silaba:

-         El – si – gui – en – te – con- ti- nen- te – es –

-         A – si – aaaaaa

-         Asia mamá, ya me puedo ir?

-         Sí, claro.

La madre de Rous se quedó pensando y se preguntaba ¿ya se las sabrá o fue de pura chiripa que contestó bien?

Los días pasaban, y esta rutina de hacer preguntas random sobre lo que veía Rous en la escuela, era más normal que lo que ella recordaba. Zav sólo contenía su cara, pues eran preguntas tan simples, tan básicas, cosas que un pulpo sabe, no sé porque sabe, pero sabe que sabe también.

Al pasar de semanas suficientes para que el gran rumor en el pequeño pueblo se esparciera, fue cuando la empezaron a poner a prueba, ya que nadie creía que supiera todo lo que le contestasen, ¿cómo era posible de un día para otro mostrar estas señales?

Escépticas las personas, terminaron impresionando cuando todas y cada una de las pruebas más difíciles las superaba con un nulo margen de error.

Es ahí cuando deciden que era la indicada, ¿para qué?

Una amenaza que advertían los científicos a los reyes sobre un meteorito que se acercaba a la Tierra, ella, tan lista, tendría la solución a un problema tan grande y grave, lo decían las respuestas de los exámenes, pero cuando nuestra joven protagonista supo, sólo pensó en idear un plan para escapar de esa situación, pero el embustero del pulpo tenía otros planes que Rous no sabía.

Zav le explico a Rous que diría:

Que con las manos podemos controlar la energía, entonces ese meteorito que se dirige a la Tierra, sólo bastaba con poner las manos y enmonar energía hacia afuera, alejando así el meteorito.

Sin embargo, una noche antes del gran discurso para compartir la solución Zav decidió irse, ya que dicha información comprometía su existencia, los cuestionamientos y las nuevas investigaciones surgirían, Zav sabía, que aunque venía del futuro, el sólo hecho de no cumplir su misión, el sólo hecho de no regresar, el sólo hecho de haberse encontrado con Rous ya era un cambio en su realidad real, el diminuto pulpo pensaba, pensaba si era suficiente lo que había hecho o si podía hacer más por esa humanidad, al final no importaba regresar o no, ya que daba por hecho que no iba a poder

Las olas rompían en las rocas, las gotas que salpicaba este acto hidrataban a Zav, mientras él pensaba, en qué si ya no regresaría, que, si ya no había encontrado su nave y que, si ya les había dado la respuesta a muchos problemas humanos, ahí en ese momento antes de aventarse al agua para regresar y seguir su destino quién sabe a dónde, se preguntó…

¿Qué perdía con intentarlo hasta el final?

 

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