Maratón por la Lectura: Paz, Cultura y Futbol
“Para mí el fútbol es mucho más que un deporte, es un escape de la rutina, es olvidar el estrés, los problemas y el trabajo por 90 minutos”
UNA MIRADA A TRAVÉS DE LA AFICIÓN
Cecilia Paola López Sánchez
Hablar
de futbol para muchos puede ser algo muy fácil, algo tan sencillo que te lo
podrían decir hasta con los ojos cerrados, con el corazón en la mano, las
tripas hechas nudo y la mente a mil por minuto.
Yo
te puedo contar lo que para mí es ese deporte, me trae recuerdos de cuando
salía de trabajar, que nos íbamos casi volando y maldiciendo el tráfico para
alcanzar a llegar, no perder ni un minuto porque si no, no le agarras sazón
(claro que yo no entendía esa reacción, yo solo estaba feliz de que me dieran
raite a la casa cuando me apuraba a salir y me enojaba cuando me dejaban y me
tocaba irme en camión). Me gustaba sentarme en la sala junto con mis tíos a
“observar” el partido, porque los escuchaba reír, enojarse y hasta gritarle a
la tele… cada tanto me mandaban por las
cervezas al refri (pa’ que no se les calentaran si las dejaban fuera) cuando se
les terminaban porque al cabo yo no estaba poniendo atención al juego. Me daba
risa y me sorprendía cuando escuchaba las apuestas que hacían entre los amigos
y las carrillas que se hacían si perdían. Un poco soso ¿no?
Nunca
comprendí ese amor a la afición hasta que me puse a platicar con un tío sobre
el futbol.
…
-Tío
¿y para usted qué es el futbol?, ¿qué significado le da? ¿Qué le enseña o qué?
-Para
mí el fútbol es mucho más que un deporte, es un escape de la rutina, es olvidar
el estrés, los problemas y el trabajo por 90 minutos. Es la primera cosa que
busco cuando me despierto; ¿Quién juega hoy?... el futbol es herencia porque
crecí viendo los partidos con mi papá y peleando con mis amigos por cual equipo
es el mejor si el mío o el de ellos. El fútbol me enseñó que al igual que en la
vida, no siempre se gana y que un minuto puede cambiarlo todo, aunque después
de la derrota viene la revancha. El fútbol es sentir un nudo en el estómago 5
minutos antes de que empiece el partido y gritar de emoción con cada gol de mi
equipo, aunque esté solo en la sala frente al televisor. El fútbol es parte de
mi vida, es lo que soy, 100% futbolero.
-Oiga
tío, usted me había dicho que jugaba no, ¿Por qué dejó de jugar?
-Por
falta de tiempo, mi esposa salió embarazada y tuve que dejar el estudio y el
fútbol, cambié de ciudad, empecé a trabajar y ya no tuve oportunidad de volver
a jugar y pues tuve que sacrificar el fútbol que era mi sueño por salir
adelante en la vida. A veces, al verlo me pregunto ¿hasta dónde pude haber
llegado? Si hubiera seguido con mi sueño de ser futbolista, ¿lo hubiera
logrado? Son preguntas que me hago cada vez que veo algún partido o veo niños
jugando fútbol. No hay nada más frustrante que saber que tenías el potencial,
pero por cosas de la vida, o errores que cometí tuve que dejar las canchas…
ahora, solo estoy sentado frente al televisor viendo a 22 jugadores que sí
cumplieron ese sueño y desenado ser uno de ellos.
-Tío
usted iba a jugar profesionalmente, ¿Ya era más una posibilidad o era su sueño?
-Ya
era una posibilidad, ya que llegué a entrenar con entrenadores profesionales de
porteros y ellos me decían que veían en mí potencial para llegar a ser profesional,
uno de ellos fue Roberto Hernández ex entrenador de porteros de Chivas.
-Y
les va a transmitir o enseñar esa pasión por el fútbol a sus hijos o los dejará
que ellos lleguen solos a descubrirla?
-Dejaría
que ellos la descubran como yo la descubrí, y que tengan las mismas ganas de
querer cumplir ese sueño que no pude yo. Pero si me gustaría dejarles esa
herencia de ese amor por el fútbol como mi papá y mis hermanos me la dejaron a
mí.
Cuando
me dijo todo esto, yo me quedé anonadada, pues no me cabía en la cabeza que
este deporte pudiera contener dentro de él; pasión, risas, enojos, sueños,
metas, herencia, cultura, unión… y yo, que solo pensaba “que flojera correr
tras una pelota”, o “pobrecitos jugando en el rayo del sol, incluso en la
lluvia”, nunca pensé que ver jugar a alguien pudiera comenzar un gusto o un
sueño, que les emocione tanto un juego,
que sea el sentimiento mismo y los recuerdos los que te impulsan a ser
aficionado. Creo que ahora hasta siento un poco de vergüenza no saber nada
sobre fútbol, siento que va siendo tiempo que deje de ver los partidos y los
comience a admirar porque son todo en 90 minutos.

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