“Las tradiciones que tanto odio, el mundo sumido en vanas costumbres y flores, miradas perdidas en un Mayo existente de cada repetitivo año”
SÍNDROME DE MAYO,
ESTOY SEGURA QUE SE NUBLARÁ
Marité Ibarra
Las tradiciones que tanto odio, el mundo sumido en vanas costumbres y flores, miradas perdidas en un Mayo existente de cada repetitivo año.
La hora parece acercarse, no necesito rituales más claros, sé lo que
pasará...
El sol en alto está, comienza a agarrar más fuerza,
pero las nubes lo invaden de vez en cuando.
Ya no siento tanta alegría, ahora pienso en mi vida, en mi fragilidad de mujer, y en algunas cosas que quedaron en el pasado, ciertas situaciones que permanecen sólo para mí.
Sobreviviré un Mayo más, otro que se carga a mi cuenta sin pedirlo.
¡Quiero restar Mayos no sumarlos!
Hay nubarrones inundados de festivales, sonrisas fingidas, abrazos
flojos.
Deseo ser expulsada de la rutina, omitir un Mayo mínimamente, o cinco si es posible, olvidar que nací en Mayo ¡me hubiera gustado florecer en Diciembre!
Sé que soy amada, pero enferma del mal de los renegados, con un síndrome extraño que he desarrollado con el paso del tiempo, soy atrevida e intensa, con recortes de una memoria fragmentada, sensible a la luz y al ruido del plástico, buscando tres tiempos de espera, que quizá no lleguen.
Sobriedad y lucidez me mantienen, los sentimientos desarrollados y la
experiencia la sostengo.
Documento mi supervivencia para evitar crisis existenciales, y después reír de lo que escribí en un momento emocionante, como cuando bailé en el día de mi graduación de secundaria y luego escribí un diario, que al final fue descubierto por mi hermano, terminé destruyéndolo, ¡ahora lo deseo tanto!
Hoy en un Mayo cualquiera, se vislumbran algunas nubes en el horizonte, pronto llegará una amenaza que completará su misión y el tiempo sigue su curso…

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