“Dentro de esas estrellas se estaban cocinado cosas increíbles. ¡Eran como hornos mágicos!”



 



EL BIG BANG Y LUEGO… TODO SUCEDIÓ

 

Julio César Soto Moreno

 

“La creación espontánea es la razón de que haya algo en lugar de nada, es la razón por la que existe el universo” Stephen Hawking.

 

¿Quieres escuchar algo realmente asombroso? Hace muchos, muchísimos años, 13.800 millones para ser exactos, ¡UF! Son tantos que no es posible siquiera imaginarlos; por allá lejos, muy lejos, en lo más recóndito y frío de la inmensidad del tiempo y el espacio, se encontraba suspendido un secreto muy pequeño, tan pequeño que no podías verlo, más pequeño que las diminutas partículas de polvo que miramos cuando sacudimos algo, pero tan poderoso que guardaba todo un universo dentro de él, mientras esperaba pacientemente para despertar con una fuerza inimaginable. En aquel entonces no había ni parques, ni perros, ni helados, ni siquiera el hermoso cielo azul que hoy disfrutamos, todo era vació aplastante, sin luz, ni nada que tuviera forma de algo.

Todo estaba apretadito, muy acomodadito en un punto de luz mágica que brillaba más que la luz de todos los soles que te puedas imaginar y tan caliente, pero tan caliente que podía derretirlo todo a su alrededor, cuando de repente, ¡ZAS! Ese punto decidió que ya era hora de salir a jugar, todo pasó con una gran explosión que estremeció todo a su alrededor, y una gran cantidad de materiales y gases, fueron expulsados y comenzaron a estirarse en todas direcciones, así como cuando inflas un globo super rápido y con todas tus fuerzas y cambia de tamaño, o como cuando lanzas una piedra al agua y las ondas crecen a medida que se alejan. A este momento se le conoce como el BIG BANG. En un abrir y cerrar de ojos, el espacio empezó a crecer y crecer. Todo estaba tan caliente que parecía una sopa de fuego de colores que corría hacia todas direcciones.

Al principio, todo era un caos de energía, las partículas corrían a velocidades inalcanzables en todas direcciones, pero entonces apareció una fuerza invisible y cariñosa llamada GRAVEDAD. La gravedad funciona como un imán gigantesco que dice: “¡Vengan aquí, vamos a darnos un fuerte abrazo!”. Y es muy difícil soltarse de ella. La gravedad juntó aquellas partículas y las nubes de gas que se habían formado; pero esas nubes se apretaron tanto que… ¡PLOP! De tan fuerte que se apretaron hicieron que se encendieran las primeras estrellas, esas mismas que por las noches parecen bailar titilando colgadas en la bóveda celeste, esas que parecen millones de luciérnagas que nos regalan su luz; luego, las estrellas se juntaron en equipos o grupos más grandes -así como cuando haces equipo para jugar fútbol- lo hicieron para no estar solitas, y así nacieron las galaxias, que parecen enormes remolinos de brillantina flotando en el espacio sideral.

Dentro de esas estrellas se estaban cocinado cosas increíbles. ¡Eran como hornos mágicos!”Allí se fabricó el oxígeno para que pudiéramos respirar, el hierro, el helio y otros muchos elementos más. Cuando algunas estrellas se hacían viejitas, explotaban y lanzaban sus propios materiales al espacio, y con ese “polvo de estrellas” se formaron estrellas gigantes como nuestro Sol y planetas divertidos: unos de roca, otros de gas, unos pequeños como Mercurio, unos gigantes como Júpiter, unos con anillos como Saturno y uno muy pero muy especial lleno de agua, vegetación, oxígeno y montañas llamado Tierra, que es donde todos nosotros vivimos.

Hoy en día, el universo sigue creciendo y estirándose, como si todavía estuviera celebrando aquel primer gran baile; alimentándose con los residuos de estrellas y galaxias que terminan sus ciclos, formando en el vasto espacio del cosmos, caprichosas estructuras de materia y gases cósmicos que dan vida a nuevas constelaciones. Y lo más lindo de todo es que tú, yo y todo lo que vemos, estamos hechos de esos mismos pedacitos del polvo de las estrellas, que brillaron al principio de los tiempos ¿Qué padre verdad? Y así es como el pequeño secreto, ese pequeño punto de energía y luz mágica se convirtió en EL BIG BANG Y LUEGO…TODO SUCEDIÓ.


Comentarios

La Ciencia, Julio, se puede narrar. Se puede contar como una historia fantástica que atrapé la atención y nos haga imaginar. Esa es una gran Pedagogía Educativa.
Saludos, Mtro. José Manuel Frías Sarmiento

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