"Yo también quiero pertenecer a esa red, inclusive mejor, pero sin perder mi esencia, la que es mía, de mí y para mí"
SIEMPRE TOMA SUFICIENTE AGUA
El primer riego de asiento
Solangel Méndez Ruiz
El verano es caluroso en estas fechas, son las peores fechas para haber vuelto, de hecho creo que tiene un nombre esta temporada: Canícula.
Los días menos frescos, con temperaturas altas, incluso puedes ver como “espejismos”, del calor que sale del pavimento, este calor que te “seca hasta el cerebro” diría mi psicologue, hoy traigo una cobija, es que en el salón hace demasiado frío y los únicos asientos desocupados y con amplio espacio son donde da directo el aire, pero te usare de almohadita…
Los pájaros se escuchan, siento como en cada poro de mi cuerpo sustrae sustancia de toxinas. Unas caen por mi frente, se escurren a mis orejas.
El viento, que fresco, lo puedo sentir… Sí, lo puedo sentir, nada como suspirar aquí, en un lugar seguro, un lugar donde no cualquiera viene ni cualquiera pudiera con mi paradero dar, mi universidad. La nota tan calmada del viento junto con el maraqueo de las hojas que por ahora son amarillas, me hacen relajarme tanto, mi cabello parece que se funde en el pasto…
No puede ser, otra vez nooo, ahora qué? qué es esto? ¿Por qué no me puedo mover?
No recordaba en qué momento cerré los ojos, porque todo seguía ahí, el viento, la sensación del calor, la sombra y la diferencia de grados entre ella y estar en el sol. Intenté moverme, pero, no pude, no era miedo, era algo más, como si mi cuerpo no fuera necesario, abrí los ojos, una y otra vez, parpadeaba empuñandolos, a ver si podía ver yo la realidad, pero todo seguía ahí, todo seguía igual.
Yo sabía que no era lo mismo, como cuando sabes que estas, pero no estás. La universidad parecía más limpia, más viva, parecía que el pasto donde me había recostado ahora se movía ligeramente para arriba y para abajo.
Las alumnas, ahí estaban, las miraba pasar, y yo sabía qué eran (alumnas claro) pero, no caminaban como yo las recordaba, como antes, las miraba que se desplazaban con una intención, de una forma tan peculiar, como si cada quien supiera exactamente para que estaba ahí, sin que nadie les dijera nada.
Y ahí me vi.
Ay no, Violeta, te petateaste, qué hago, no no, no. Debería yo, voy, a ver, tranquila. (suspire) no puedo estar muerta porque…
El piso volvió a subir y bajar, al mismo tiempo que mi cuerpo inhalaba y exhalaba el aire.
Estoy en… ¿mi?
Sí, efectivamente estaba dentro de algo, una especie de sueño o subconsciente, todo se movía, parecía latir pero con tanta lentitud que todo parecía normal. Miraba como pasaban algunas “personas” se movían rápido, buscaban “datos” para comer. Otros estaban quietos, parecía que esperaban, pero no parecía que fuera algo claro, otros más estaban como que guiando y otros más alterando el ritmo de unos otros.
Mimimi mimi mi mimimiimimmimimimiiimmm… mi mi mi…
No se que hablaban, pero entre estos se entendía, pero yo no. Todo esto lo miraba mientras mi cuerpo estaba ahí, en el pasto de las canchas, es que hasta la cobija se siente texturizada, qué bien esta creada esta simulación.
Quise dar un paso, pero el otro pie no se despegó, parecía que mi pie estaba pegado, atascado en el lodo y escuché aquel:
Apenas esta comenzando esto.
Una voz grabe, que parecía retumbar del cielo.
¡Y bien loco que miraba, siiii! Te lo juro.
Miraba algo invisible que me atravesaba, lento, constante y no era el pasto sintético….
Sentía como si estuviera sembrada y no pudiera moverme más, como si el abono de ahí fuera el ideal y vi como mi cuerpo empezó a llenarse de raíces, envolviéndolo, apretándolo tanto que explotaba, le salía líquido vital por cada poro que algún momento sentí que era sudor, pero no dolía.
Era lo más extraño, no dolía como creía que dolerían las raíces que te atraviesan la piel, como cuando chocas y te entierras un palo, no dolía como me dolía estar perdida en algo más grande, -
quizás eso era necesario, lo siento Violeta.
Miraba como las raíces se enredaban en mis brazos, como rompía cada una de mis vertebras, como mi cuello se doblada de forma angular y mi carita dejaba de ser mía para ser parte de algo que no se a donde llegaba.
Pero deje que eso me consumiera, porque no quería, no quería hacer el esfuerzo de mantenerme más de pie, quería recostarme, a eso vine, y entonces lo percibí, todo el panorama cambio, eso que estaba tan tranquilo, eso que “aún parecía” mi universidad no lo era ya, estaba rojo, el cielo con nubes negras, y entonces entre en sí, con una desesperación de recuperar mi cuerpo, pero era tarde estaba destrozado, el pasto estaba abriendo un agujero y se lo estaba llevando, o ¿me estaba llevando?
Y los miraba, cada uno parado frente al cuerpo que le fue … ¿qué? ¿robado? ¿Prestado?
Unos, tenían unas raíces bien delgadas, como las mías que pensé que podría romper, pero fue tarde cuando la capié que el cuerpo ya estaba más para allá que “pa’ca”. Pero las raíces volvían, aunque miraba que las mías no sabían bien a donde ir, ya que otros ya estaban completamente extendidos, conectados con todo o entre todos, quién sabe, sus raíces cruzaban entre ellas, se entrelazaba con unas otras, formaban algo, parecía la piel de un melón, con tanta red.
Y entonces me dí cuenta, cuando vi una carita conocida, era Solangel, estaba también aquí.
Oye Sol, nos tenemos que ir, Sol, ¿yujuu?…
Ella parecía ver solamente su cuerpo, parecía estar en una especie de trance, pero sus raíces estaban raras, digo, quizás porque estaba en otra sección de la cancha, así que quizás por eso se veían así, pero no, cuando mire a Ian sus raíces eran similares… Ví las de Yuniv e incluso las de Fer y Celso, junto con Ale…. Todas tenían un patronaje, todo distinto, pero algo parecía igual.
¿Entonces, quiénes estamos, aquí?
Comencé a caminar, ligeramente porque un paso muy brusco movía la atmosfera, parecía un huracán y el piso se agitaba demasiado…
Mire carita por carita, y me dí cuenta que las alumnas que veía arriba (no me pregunten, sólo se que estaban “arriba” y yo me sentía como en una especie de “abajo” o profundo o “adentro” no sé) eran las mismas que estaban aquí abajo sólo que allá se movían y aquí abajo, crecían.
Si estamos aquí todos, entonces…
Inicié una búsqueda, mientras miraba algunas raíces que estaban secas, no muertas, pero si rígidas, como si en algún momento ya no hubieran podido absorber lo vital para crecer y absorbían energía de otras raíces que tenían al lado para sobrevivir.
Otras más se miraban como que hinchadas, como esponja que había absorbido todo de golpe y se miraban moradas algunas zonas, como que dañadas….
Cuando encontré lo que buscaba, a las personas de la institución, di primero con las administrativas, sus raíces no sólo eran diferentes, eran más “definidas”, las y los docentes igual solo que aquí se miraban que se extendían con una precisión tan bella, tenían sus nudos de raíces, pero ninguno invadía a otro, había unas investigadoras, que tenían unas raíces que parecían que tenían luz led dentro o no se que caray, que viajaba y se perdía entre tantas redes de raíces. La verdad no me contuve y las seguí, fue ahí cuando di con la dirección.
Estas raíces eran verdaderamente imponentes eran tan perfectas que daban miedo, ya eran árboles creo yo, pero no se miraba la copa, sólo era la raíz, enredadas unas con otras un caos de nudos pero, todo tenía su flujo ¿cómo lo sé?
Me puse a ver, observé hacia donde iba cada destello que por segundo producía, hacia el interior como hacia el exterior… O “arriba”.
No sólo dan, absorben…
Sentí un escalofríos que recorrió todo mi cuerpo, inicio en los talones, los cuales me temblaron, las rodillas se me juntaron, la panza hizo un ruido tan raro que jamás había escuchado, mi corazón latía fuerte y en mi tiroides sentía un dolor tan grande, como ese nudo en la garganta de cuando quieres expresar algo y se te atora, no porque no puedas decirlo, sino porque no sabes qué es, pero es algo que necesitas sacar.
Con mucha cautela salí de ese lugar, el viento soplaba fuerte, se llevaba aquel rojo del cielo, las nubes negras y arremolinadas, dando pie a un cielo rosado, con matices violetas, como mi nombre, entonces mejor camine hacia donde estaba mi cuerpo
No tiene mucho sentido ver las raíces que no son mías anhelando que lleguen a eso las mías, aquí parada sin sentido, he visto esto en las películas….
Este aire se siente diferente, los destellos de luz se volvieron intensos, movi mi cuello, no estaba roto, las raíces no estaban ahí, no me estaba hundiendo en nada, pero si alcancé a percibir, una ultima…. Rama? Delgada? Café? Desaparecer ante mis amodorrados ojos.
Seguiré soñando? No pues… No me morí – Susurré.
Llegué al salón, miraba a todos igual pero con distinto ritmo, como si ellos también hubieran vivido eso, porque … ¿lo viví?
Comprendí que quizás todos lleguemos a dar frutos, pero no todas seamos en la misma cosecha ni el misma temporada, que nuestros cuerpos van a estar ocupando asientos aquí arriba, pero allá abajo, ahí adentro… En el interior es donde se sienten los riegos de asentamiento, quizás.
Y me senté en el lugar de siempre, el frío, el incómodo, el de siempre pero, ya no me molestaba el aire, ni tener que cargar un abrigo para mi misma…
Porque sí, lo entendí.
No vengo sólo a sentarme, no vengo sólo a escuchar, y muchísimo menos vengo solamente a cumplir, he venido a dejar que pasara algo en mí, vine porque quería vivir este proceso, que aunque no siempre lo entiendo, que a veces me duele, a veces me confunde, a eso vine a esta universidad.
No vine a un edificio, no escogí el horario ni siquiera el pinche asiento frío, sino que decidí vivir todo esto que ocurre cuando te quedas, porque nos enseñan mucho a soltar, a dejar ir “que se te resbale” pero creo, creo eso no es para mí, y si eso un día me mata, no hablo del ¿qué diran? Hablo de la reflexión profunda, de re hacer algo con la realidad depresiva que estar ahí me hizo encontrar, y pues sí, si no tienes ganas de encontrarte con eso, si no tienes los suficientes ovarios o huevos para hacerle frente a esa realidad, entonces sí, ahí vas a ocupar un lugar, un lugar donde tus raíces no podrán crecer, y yo no lo vi pero me imagino cómo serán, digo Yo también quiero pertenecer a esa red, yo también quiero tener las raíces como las del Rector, no, inclusive mejor… Pero sin perder mi esencia, la que es mía, de mí y para mí.
Y ese fue, mi primer riego de asiento interior.
Comentarios
Y la expresión Primer riego de asiento me recordó a las actividades agrícolas de mi rancho El Aguaje, en el que el riego de asiento era tan importante en las siembras.
Saludos, Mtro. José Manuel Frías Sarmiento
Y ya he estado en esos lugares incómodos, porque es realmente molesto estar en un lugar donde no te gusta estar.
Seguimos leyendonos!!