“Oh Lomita bella, cumbre de la ciudad / con tus candados guardando promesas / eres refugio de paz y libertad / donde el tiempo se olvida y el alma regresa”
¡OH, QUERIDA LOMITA!
Manuel Montes
Y
míralos allí, como hormigas obreras,
entregados
al pulso veloz del día,
siempre
corriendo entre calles y aceras,
sin
notar que la vida también es poesía.
Tan
fresco el viento rozando mi pelo,
me
invita a soñar, a saltar y volar,
mis
miedos se alejan, ligeros en vuelo,
y el
mundo allá abajo se empieza a calmar.
Oh Lomita
bella, cumbre de la ciudad,
con tus
candados guardando promesas,
eres
refugio de paz y libertad,
donde
el tiempo se olvida y el alma regresa.
Los
culichis te llevan muy dentro del pecho,
como un
secreto que no han de soltar,
y desde
tu cima, tan cerca del cielo,
el
mundo es pequeño… y yo puedo volar.

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