15 de Abril, Sexto Aniversario del Blog

"El gusto de escribir, nadie te lo puede quitar"





EL HECHO DE TENER UN AMIGO ESCRITOR


Marité Ibarra


No a todos les gusta o les gustaría tener un amigo escritor, lo ven como cosa rara,  porque la verdad no es algo tan común, además no es como si a todos les guste leer y escribir, los escritores de hecho no se dan como flores silvestres por allí, por allá, pero en fin, así es esto.  

Me dio risa cuando hace poco, una amiga que leyó un texto mío por casualidad, me dijo: “oye leí lo que escribiste, no sabía que hacías eso, pero, ¿a poco tú lo escribiste? ¿salió de tu cabeza? Pero, ¿por qué escribes?”, me preguntó impactada, como si estuviera haciendo algo extraordinario o fuera de lo normal, y aquí en este punto, quiero aclarar que YO NO soy una escritora, sólo me gusta despejar mis ideas y a veces compartirlas con otros pero sólo por afición, bueno el punto aquí es que a partir de ese momento mi amiga ya no me vio con los mismos ojos, comenzó a verme como bicho raro, pero para ser sincera, no sé por qué, eso me gustó…. 

Un amigo escritor pudiera resultar muy incómodo para algunos, sobre todo para los que casi no les gusta leer ni por la obligación que conlleva la amistad, por ejemplo tartamudean, tiemblan o sudan frío cuando se les pregunta, “oye leíste el enlace que te mandé?” Entonces se les deforma la expresión, en ese momento quieren huir, sus ojos buscan cómo escapar rápidamente, y muy dentro de ti piensas: “maldito traidor, ni por compromiso amistoso se te ocurre leer lo que escribí”. Ahí entiendes que esa pregunta no se debe hacer bajo ninguna circunstancia, ni siquiera al peor enemigo. 

Entonces te pega la cruda decepción de golpe, pero comienzas a vivir así también, en fin no te queda de otra, hay que seguir viviendo y escribiendo a pesar de todo, a pesar de que a nadie le interese.  Ahí comienzas a entender a la mala que no todos te conocen en realidad, ni les importan tus sentimientos en verdad, y referente a esto, hace poco me enteré de alguien más que leyó algo mío, pero al parecer no le gustó. Quizá se le hizo, por el tipo de comentario que lanzó, algo profano lo más probable, entonces se quejó de mí con un informante que rápido me dio la queja. Creo que la mujer me creía santa o puritana, pero resulté más mundana que ella, cambió su percepción de mí y eso me tiene tan sin cuidado, es más hasta me siento halagada por su crítica, porque simplemente eso es algo que esta persona que no puede controlar en mí, no tiene poder alguno ni ninguna intervención relevante en lo que a mí me gusta hacer, pero si le incomoda pues que no me lea y ya!!! 

Esta confusión y desconcierto que se genera en torno a lo que se escribe, y que en automático se compara con la persona que lo escribió, es realmente genial. 

La gente se enreda y se conflictúa tan rápidamente, y es que un escritor no es fácil de descifrar, es un ser complejo, difícil de manejar. Y es que pasa cierto fenómeno interesante; la persona que eres, no coincide con aquella que creen que eres, ni mucho menos concuerda con lo que escribes. Por eso a veces “los amigos” o “conocidos”, incluso los “familiares”, se escandalizan o caen en la perplejidad y asombro, porque no piensan que  una persona que creen conocer, haya escrito algo sugestivo, fascinante, o algo difícil de entender, raro o hasta “profano”. Esto pasa porque el amigo escritor es ingobernable, vive en una realidad alterna, diferente a la de los demás, navega por encima de las perspectivas ajenas, rompe con las rutinas y los pasatiempos tradicionales, ordinarios, y como dije en un inicio, eso no es algo tan común que se dé así como así. 

Además, los escritores son muy observadores, miran los detalles ocultos, huelen las letras que pudieran estar escondidas tras una simple fachada, también son preguntones cuando algo les llama la atención, esto pudiera malinterpretarse o generar cierta tensión en la gente que los rodea, ellos que se pueden sentir amenazados o incómodos por estar dentro de un círculo social donde se encuentra un escritor, pero la realidad es que tienen miedo de ser evidenciados.

Eso es hasta cierto grado comprensible, tienen miedo quizá, de llegar a ser un personaje con nombre y apellido similar, o ser el protagonista de una historia de terror, porque el escritor que merodea por ahí, observa y archiva datos que le parecieron interesantes, hasta una conversación informal y sin chiste, una actitud ridícula, un comentario sin sentido, un gesto exagerado, pudieran terminar descritos en una página.

Pero el escritor es libre en el mundo de las letras, puede escribir lo que le venga en gana aunque nadie lo lea, aunque nadie lo entienda, aunque la gente huya o le saque la vuelta, aunque el marido o la esposa entren en pánico al preguntarles qué le pareció lo que escribiste y en la primera oportunidad traten de desviar el tema, ¡ni esos se salvan! Pero al final, el gusto de escribir, nadie te lo puede quitar y aunque tus “amigos” o “familia” te critiquen a tus espaldas, tú sólo ignora, sonríe y disfruta el momento cuando los hagas desatinar con una conversación incómoda, una observación confusa o una pregunta embarazosa…


Para mis amigos parranderos de este Blog de Cuentos y Relatos del Taller del Maestro José Manuel Frías Sarmiento. 

En hora buena por un aniversario más!!!!


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