“Sentí en la panza como cuando te asomas a un espacio sumamente profundo, tanto que no le ves fin”
SEMILLITA
LATENTE NO TE ME PUDRAS
Solangel
Ruiz
Para
entender el efecto Dunning Kruger (nombre de los creadores) tuve que
profundizar, porque solamente tener:
“Sesgo
cognitivo donde personas con escasa habilidad o conocimiento en un tema
sobreestiman su propia competencia, mientras que los expertos tienden a
subestimarla. Esta distorsión ocurre porque los incompetentes carecen de la
capacidad metacognitiva para reconocer su propia inexperiencia”
Es
complejo, comenzando con que no sé qué es un sesgo cognitivo; bueno, cognitivo
ya lo adecué a mi vocabulario, y como toda morrita que cuestiona, el lenguaje
no se queda atrás, pues me gusta buscar, aunque no se me grabe todo del todo,
por más que me empeño una y otra vez. Es más, percibiéndole bien el párrafo
habla sobre dos antónimos que no tengo bien claros “sobre estimar” y
“subestimar”.
Entonces
comencé explorando este nuevo término: “sesgo cognitivo”, es básicamente un
error “sistemático” en el pensamiento que distorsiona la percepción de la
realidad.
Pensé
en varias cosas con eso de la “distorsión” y dije yo: “ah! Eso de distorsión me
suena a algo como una condición psiquiátrica. ¿será como que sobre los tienen
su realidad bien alterada?, ¿estaré yéndome por otro lado? ¿sobre qué será?”
Seguía
sin comprender al cien por ciento, cuando comencé a ahondar pensé que no
tendría final: sesgo, metacognición, los antónimos… Sentí en la panza como cuando
te asomas a un espacio sumamente profundo, tanto que no le ves fin y eso se
adentrara en el estómago tan fría y vacíamente como si la profundidad en lo que
ves se reflejara en el crecimiento de ese sentir en el diafragma, pero, yo ya
sé que así es esto de estudiar, así que cedi mi predisposición de “es mucho” y
dije: “a ver hasta dónde llega tu curiosidad pequeña niña interior, es tu
turno” y realicé que: cuando pensé que había comenzado, no era ni la punta del
iceberg.
No sólo
fue la diferencia entre el sesgo cognitivo y el efecto psicológico (uno dado
por el otro) sino que, conforme más sabía, más me preguntaba; una de las
fuentes tomaba una de las características así:
Implica
que los datos se procesen mal, engañándote para decidir rápido, eso es un
sesgo.
No
tenía un ejemplo académico, pero algunos despertares que tuve a bien a raíz de
un taller estilo psicoeducativo, aprendí que no se aprende todo porque siempre
habrá algo nuevo más en este campo del cerebro y la investigación, entonces
dije: “Esto me suena a que podría pasar o ser confundido por una enfermedad” …
Y el buscador ya no paró, Redalyc, blogs, y hasta un capítulo en una base de
documentos en inglés, no busque tanto porque como con la canción: mi yo adulta,
le decía a la pequeña exploradora que hay dentro de mí: “enfócate en sólo lo
que te pidieron, no te vayas más allá, no tienes tiempo”.
Ya lo
iba entendiendo poco a poco, no era una cuestión tanto mental, más bien una
respuesta cognitiva normal, dada por las circunstancias en la que el ser humano
se encuentra, mientras se adecua porque los escenarios cambian; aquí me acorde
de un pensamiento que tuve un día de camino a la escuela, algo así:
Cuando
menos notamos tenemos 3 años y tenemos que socializar en el kínder, cuando estamos
aprendiendo y ya tenemos valor, volvemos a ser los pequeños en la primaria, y
así sucesivamente.
Eso nos
habla de los dinamismos de la sociedad en la que vivimos, una que dice el
maestro Frías en su redacción titulada “Aprender” del año 2022, curiosamente un
año donde debía haber SI O SI una actualización del personal en cuanto la
tecnología, no era por “agradar”, no fue por “responsabilidad” ni por “opción
de actualización con algún incentivo propiciado por la institución” fue de a
huevo por la contingencia de salud.
Entonces,
como dice el Maestro, se requiere que cambien muchas cosas como: los métodos de
enseñanza porque somos ahora “nómadas de la información” (propuesto por nuevos
modelos) las prácticas docentes, la
manera de impartir las clases, las formas de abordar a los muchachos, las
realidades de los problemas con los que se ejemplifica, pero también ¿cómo le
hacen cuando el alumno se impone con unas actitudes que parecen que gritan “no
me interesa” “eso ya me lo sé” bajo una comunicación no verbal de estar
arreglando sus cosas antes de que les digan “se acabó la clase” o “es todo por
hoy” inclusive, estas dos comunicaciones (verbal y no verbal) cuando te volteas
a chismear con tu compañerita de al lado sobre la tarea, qué harás saliendo, el
tik tok o hasta los pretendientes tienen lugar, todo tipo de información menos
la de la clase, pero ¿por qué? ¿Apoco es cierto lo que el Maestro propone?: “porque
hacerlo les obliga a responder desde su perspectiva y no desde la instituida
por la escuela”, por el simple hecho de vivir en globalización tenemos
perspectivas tan diferentes y tanta información que corre por nuestros
pegajosos dedos, pero ni tanto porque nada se nos queda.
Pero
¿qué sentido tiene si no voy a pedir dos octavos de cuarto de h2o, me explico?
Aquí en esta ecuación, la de la educación deben estar en la misma sintonía de
actitudes ambas personas involucradas, porque las generaciones nuevas demandan más
atención y de maneras diferentes, actualizarse porque las cosas que les
interesan a estas nuevas semillas son
otras, sus formas de interactuar son diferentes, sienten de diferentes formas…
Comportamientos pues, y en la misma clase de Sociedad y Educación se nos ha
hecho reflexionar el ¿cómo estos comportamientos son parte de una sociedad? La
identifican.
Entonces
si cambia algo que construye la sociedad (las personas con dichos
comportamientos) me parece más que obvio que la sociedad cambie, y quienes la
conformamos somos más las personas que venimos con diferentes, nuevas,
innovadoras, aceptables o no formas, comportamientos, reflexiones,
sentimientos, maneras de expresarnos, es decir con nuevos y diferentes estilos
de vida.
Para
regresar al efecto Dunning Kruger, yo ya había reflexionado todo esto y
comprendí que parte de este efecto, eso que “distorsiona”, es algo que alguna
vez designé “una nube de egolatrismo con la que vivimos”, dada justo por las
formas de vida que llevamos. A lo que me cuestione ¿cuándo he estado yo en esa
posición? Porque claro, la reflexión era sobre nosotras y es más que importante
por la cuestión de que para cambiar el exterior debes empezar por una misma.
Entonces
pude darme un ejemplo de sesgo, sí, es el tema pasado. Según yo ya estaba en el
efecto pero con la propia paciencia que sé que requiero, regrese; cuando los
maestros nos dicen una oración y no dicen la ultima palabra, una palabra que es
clave para terminar la idea, como si fuera ese hilo conductor DE ORO que
realmente une todo el vestido, cuando nos piden decir eso, ese momento
majestuosamente pedagógico y humanista donde el maestro por medio de la
compasión, nos da la primera pista, con la boca super abierta la mímica con sus
labios y lengua, la fonética de esa primera letra, de esa segunda letra…
Ese
momento cuando el maestro empieza a verse deslumbrado por las contestaciones
tan acertadas, o descabelladas, de que tenemos absolutamente nada de idea del
tema porque no le “atinamos” a la palabra que iba, ese pequeño momento de
tristeza en los ojos de mis maestros cuando no acertamos, cuando fallamos,
también nos hace mejor no participar ¿para qué seguir hablando si vamos a
decepcionar? Entonces, quise compadecerme de mi generación y las que me suceden
a que es esto y no es el miedo de la responsabilidad a asumir sobre nuestros
pensamientos, expresiones y acciones. Pero, puede que sea una cosa atropellada
por la otra…
Bueno,
al contrario, a ese pensamiento está el efecto Dunning Kruger, cuando tenemos
el dominio de un tema y nos atrevemos a demostrarlo, tan iluminados según
estamos que no ocupamos más clase de eso, no necesitamos seguir practicando ese
ejercicio, ahí es cuando sobre estimamos.
Ósea, no
somos capaces de ver más allá de esa nube, como si sólo pasaran los destellos
de la luz, luz de conocimiento que es poco, pero ese poquichirris resplandece
tanto que a través de esa nube es una gran luz. Donde la luz es el conocimiento,
y estamos entendiendo que es bien poquito, porque luz en la oscuridad siempre
brillará, es ahí donde se subestima por parte de (con mera razón) los más
dotados o expertas en esos temas.
Encontré
mientras leía términos que me gustarían no olvidar y poder implementar en mi
vocabulario porque se me hacen significativos, uno es honestidad intelectual.
Esto lo
ligo con el efecto a que, pues debemos ser honestos de que no sabemos todo, en
la educación por ejemplo actualizarse, en el aula tener la disposición de
aprender; pero empecé a dudar de nuevo, ahora entre: efecto Dunning Kruger vs
tener alguna condición neurodivergente porque a lo mejor tengo la actitud y
estoy haciendo mis deberes, a lo mejor no los estoy haciendo bien o igual sí
pero ¿entonces porque no se aprende?, y un sentimiento volvía, sentía algo en
mi mente que no podía parar, quería seguir preguntándome, más allá de si tenía
todas las respuestas, sabía qué quería buscar, sabía dirigir mis preguntas y
eso me motivo por sí mismo.
Por
ejemplo, me pregunte el hecho de: ¿qué pasaría si una persona “A” educa a las
personas “B, C, D”. Y estás personas
aprenden, desde el “porque lo digo yo”, o peor aún, esto como el recuerdo que
todos (desafortunadamente) tenemos de aquel docente que contestaba cosas medio
raras, aquel grado que recuerdas pocas cosas que sean efectivas para tu vida,
porque hasta eso minimizamos, no nos preguntamos ¿cómo pase? Preferimos
preocuparnos por el “pasé” aunque sea con un miserable “pasé de panzazo”.
Y estas
personas crecen y replican esos mismos mecanismos, me preocupé durante una
reflexión, permeada de prejuicios un poco antiguos, pero no obsoletos, que es presente
en mi vida:
La
opinión sobre la gente tatuada (la de “verdad”, no que una florecita o un
infinito en el dedito, y ahí caí en el efecto, pero no lo identifiqué tanto,
porqué quien soy yo para juzgar qué duele y qué no, y más a personas que ni
conozco, y mas si yo no estoy completamente tatuada {esta reflexión la tuve al
final de todo}). Y me preocupó el hecho de cómo es que pueden replicarse los
comportamientos impregnados de las características de este efecto, al buscar, encontré
que muchas personas que compartan este sesgo estarán y convivirán con si mismos
creando “cámara de eco”, lo cual es muy alarmante socialmente hablando,
me imagino sociedad creadas por este personaje de Los Simpsons llamado “Cleto”,
¿Se imagina usted?
Regresando
un poco de mi imaginación y de algo “bien utópico que “no puede suceder”, qué
exagerada soy”, las reflexiones no pararon con estas locas dudas, entonces
recordé una interacción con la maestra de USAER, me dijo:
“a
veces hay que observar bien y conocer los contextos de las infancias, lo que
hay detrás de sus comportamientos” prosiguió preguntándome: “¿A
quién crees que este niño observa?
Y
bueno, fue esa mañana donde me explicó que no debemos ponerle el “diagnostico”
al niño porque empezamos a etiquetarlos sin necesidad ni diagnostico (más
importante lo segundo), también hay que conocer el contexto del niño, con
quiénes se junta, si falta ¿porqué falta? ¿con quién se queda? ¿qué sucede en
casa? ¿Cómo son las autoridades en su hogar? ¿de que manera se negocian las
cosas en su casa?
Para
este punto entré un poco tristeza. Mi investigación se vio afectada por la
reflexión del recuerdo entrando en conflicto cognitivo (diría Ausubel) con lo
visto en un taller de primero auxilios psicológicos, donde tocamos tema
referente a las crisis, es ahí donde me hizo clic todo esto del efecto Dunning
Kruger con lo que ya me habían dicho, así que procedí a investigar más,
llegando a cuestiones sobre actitudes. Entonces debemos observar y diferenciar
como futuras maestras de los futuros habitantes del mundo, ¡los que ya están
grandes qué!
Ahí
junto con mi duda de ¿En qué momento se podría confundir una cosa con la otra?
Pensaba que el clavado fue tan profundo pero sabroso, de esos que te echas en
verano cuando regresas de un ejercicio en la arena de la playa, con tu cuerpo
todo pegajoso y sentir cómo cada gota de información daba ese respiro de saciedad,
como si se evaporaran en mi sediento cerebro… Es ahí cuando caí yo misma en lo
que estaba investigando ¡Qué complejo! (quería dejarlo porque dije “ya busqué
lo que se me pidió”) seguido de: ¿Por qué me siento así, sí yo sé que no pararé
aquí?
Pero no
es que vaya a seguir infinitamente en este tema maquineando esta información, sentía
la necesidad de una promesa a mi niña investigadora interior y con mi futura
docente, a que no olvidemos este efecto, el que no sólo afecta a alumnos,
también a directivos, maestros, ingenieros, políticos, a cualquier persona, ya
que es algo normal del cerebro, sin embargo, también entendí que la línea es
delgada, la que hay entre: Que eso se haga una bolita de nieve gigante y que no
se haga, y lo único que encontré es tener una herramienta: Educación.
Y me
reproché a mí misma desde mi niñez, que no se quede aquí, en algo que no siga,
que sólo se quede en la información, ¿para qué? ¿Acaso no es lo contradictorio
a ser comunicóloga, a ser educadora? Sentí que sería una traición a no sólo la
ética profesional que se jura practicar, lo sentía más dentro de mí, en la
moral, quedarme con el no saber qué más hacer con esas herramientas sólo porque
“yo ya lo sé”.
Esa
actitud ególatra, infantil, tan síndrome del Rey, y es que justo mi
puntualización en las actitudes es básicamente porque es lo primero que se ve afectado,
no sólo al aprendizaje en el grado de disposición para ser receptor de la
información que se transmite si lo hablamos en palabras de proceso, retomando también
el escrito “Aprender” debemos cambiar, adaptarnos, no sólo nosotros así mismo
con la información, ya que no basta con tenerla, saber que existe, que ahí
está, se trata, y más, que como docentes, como aprendices a maestras, como futuras
segregadoras de conocimiento como cuál polen fuera, lo esparzamos, y podamos
llevarlo a florecer en todas las semillas, pero desde la humildad, reconociendo
y no creyéndonos que “sabemos todo” porque al final, y con este tema me doy
cuenta, aunque el clavado fue a conciencia y con muchísimo gusto, me quedé así
“ira”, como dijo: Sócrates
“yo sólo se que no sé nada.”

Comentarios