“Hay un viento que viene del Sahara / y no lleva arena / carga memoria”






SCIROCCO (VIENTOS DEL SAHARA)

 

Ian Báez

 

Hay un viento que viene del Sahara
y no lleva arena,
carga memoria.

Se mete en la boca,
raspa la garganta,
deja los ojos ardiendo
como si hubieran llorado demasiado
aunque ya no queden lágrimas en ellos.

Eso soy ahora.

Un territorio que alguna vez fue fértil
y decidió entregarlo todo.

Di todo.
La lluvia.
Las semillas.
La sombra.

Abrí mis manos
hasta que el viento aprendió mi nombre
y lo repitió
probando cada palabra nueva
antes de olvidarla.

Estoy cansado
de escribir poemas de desamor.

Cansado de convertir en metáfora
lo que simplemente fue abandono.
Cansado de buscar belleza
en lo que solo era ausencia.

No quiero seguir siendo
el joven que sangra tinta
cada vez que alguien se va.

El siroco sopla otra vez.

Arrastra lo poco que quedaba verde.
Levanta ruinas que yo llamaba promesas.
Me deja la piel áspera,
la voz reseca,
los labios partidos de tanto intentar decir
“quédate”.

Pero hoy no voy a pedir nada.

Hoy dejo que el desierto sea desierto.
Que el sol termine su trabajo.
Que el viento me desgaste
hasta que no quede nada que arder.

Este será el último dolor
que escribo por amor.

No porque no duela,
sino porque ya no quiero
construir oasis
para quien no piensa quedarse.

Si algo vuelve a crecer aquí
será por mi propia lluvia.

Y si el viento regresa,
que encuentre silencio.

Ya no arena que ofrecerle.


Comentarios

Marité Ibarra dijo…
Muy original tu texto caballero Williams, como siempre es un gusto leerte....

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