06 de Marzo, Aniversario del Natalicio de Gabriel García Márquez
“García Márquez fue un hombre extraordinario, sí. Pero
su extraordinario nació de algo común: la certeza de que una historia bien
dicha puede sostener una vida”
TODOS SOMOS GARCÍA
MÁRQUEZ
Por: Ian Báez
Palazuelos
Escribo estas letras fuera de un personaje, el día de
hoy no soy un viejo fumador, ni el novio de Lulua, ni un poeta que cree que
puede cambiar al mundo, hoy, en este papel y con esta pluma, encarno y me
acepto como lo que siempre fui, hoy, soy Gabriel García Márquez.
Algunos letrados e intelectuales me dirán que cómo me
atrevo a usurpar su nombre, que cómo mis letras jóvenes e inexpertas van a
compararse con un premio Nobel, que cómo alguien que escribió durante décadas
podría caber en la ambición de una página. Me recordarán el peso de su obra, la
magnitud de su influencia, la disciplina de sus mañanas frente a la máquina de
escribir.
Y tendrán razón.
Pero no hablo de premios ni de estatuas. Hablo del
hombre.
García Márquez escribía sobre lo que conocía. Lo
extraordinario en sus libros no nacía de otro planeta; nacía de una casa con
puertas abiertas, de una madre que explicaba el mundo con naturalidad mágica,
de amigos que contaban historias en una mesa llena de risas. Detrás de cada
página había memoria. Detrás de cada exageración había un detalle real.
Su ficción era solo una forma más intensa de verdad
Y es por eso mismo que todos somos el.
Porque todos hemos crecido escuchando relatos que nos
formaron. Todos hemos exagerado una anécdota para hacerla inolvidable. Todos
hemos sentido la urgencia de contar algo antes de que el tiempo lo borre. La
diferencia es que algunos lo hacemos en voz baja y otros lo hacen en libros.
Decir “soy Gabriel García Márquez” no es apropiarse de
su talento. Es reconocer la raíz compartida: la necesidad de narrar para no
desaparecer.
Cada vez que alguien escribe un diario para entender
lo que siente, está haciendo lo mismo.
Cada vez que un hijo recuerda una frase de su madre
como si fuera ley sagrada, está sosteniendo el mismo hilo.
Cada vez que un escritor principiante decide sentarse,
con disciplina casi absurda, a enfrentarse a la página en blanco, está
participando del mismo gesto humano.
No todos recibiremos un premio.
No todos seremos leídos por millones.
Pero todos conocemos el miedo al olvido.
Y frente a ese miedo, contamos.
Contamos para que la casa no se quede en silencio.
Contamos para que el amor no parezca ridículo.
Contamos para que la muerte no sea lo último que se
diga.
García Márquez fue un hombre extraordinario, sí. Pero
su extraordinario nació de algo común: la certeza de que una historia bien
dicha puede sostener una vida.
Hoy no reclamo su lugar.
Reclamo el derecho a intentar lo mismo.
Porque mientras exista alguien dispuesto a convertir
su memoria en palabras, mientras haya quien crea que una historia puede salvar
una tarde o una amistad, entonces no habrá un solo Gabriel García Márquez.
Habrá muchos.
Y en esa multitud imperfecta, mortal y creativa, estamos todos.

Comentarios
Como siempre, es muy grato leerte y me hubiera gustado mucho verte en acción, que bueno que se llevó a cabo este bonito evento.
Saludos grandes para ti Sir Williams!!!