06 de Marzo, Aniversario del Natalicio de Gabriel García Márquez

“¿No ves que ahora salió con la babosada esa que hay que leer las novelas del Gabo?”





¡EL GABO ME VALE MADRES!

 

                                            José Manuel Frías Sarmiento

 

¡Ira, güey, a mí García Márquez me vale madres! Toda mi pinche vida me la he pasado sin saber quién es y ni falta que me ha hecho. Todavía ahora, con ese pedo que se cargan con él, no sé quién sea ni pa’ qué chingados sirva. Sí, güey, ya escuché en la tele que le dieron el premio nóbel de literatura por una pinche novela que se llama quién sabe cómo; mi tío dice que cien años de soledad o una pendejada de ésas. ¡Yo qué chingados voy a saber de libros si ni los de la secundaria me hicieron leer cuando iba a la Federal Uno! Lueguito me salí porque, la neta, me daba güeva hacer las pendejadas que nos pedían los maestros. Ya ves como son esos culeros que se las dan de cabrones con los alumnos y la quieren rifar de intelectuales; y más todavía la ruca de español, ¡bien que chingaba con los cuentos y los poemas que ni ella sabía leer bien!; ah, pero eso sí, ahí se la llevaba jodiendo con la rima y la pronunciación de los versos. ¡Háganle así decía la ruca y paraba la trompa dizque para que la pronunciación saliera mejor! ¡Bien mamona que se miraba, y la pendeja todavía se la daba de muy acá! Yo creo que esa vieja apenas a mi tío le ha de caer bien, ya ves que ese cabrón se la pasa leyendo y te puede recitar de memoria el chingamadral de hojas que tiene la novela ésa, ¿Porque es novela verdad? El otro día la guaché un ratillo, porque mi tío la compró, disque muy barata, dijo que en la Gonvill le había salido como en noventaytantos pesos, ¡no’mbre, güey, yo con esa feria voy y me compró una promo de tecate light y me la rifo más a toda madre que mi tío que dice que se la pasa bien leyendo cuentos y novelas. Yo no sé dónde se mete tanta palabra si a mí hasta los ojos me lloran nomás de ver las pinches letritas de ese libro.

A mí se me hace que mi tío ya se pirateó, no ves que el güey compró otra vez la pinche novela que ya tenía y que ha leído como quinientas veces, nomás porque en la tele dijeron que era la última maravilla y que García Márquez era lo más chingón del mundo y que hasta fiesta le andaban haciendo porque cumplía creo que ochenta años de viejo. ¡Piénsale, cabrón, imagínate un pinche ruquillo que ya ni se ha de poder parar en una fiesta a toda madre y el güey, ahí nomás de pendejo, viendo como todos tragan cerveza y comida a sus costillas, sin que a ninguno le importen mucho los libros que haya escrito! ¿A poco me vas a decir que todos han leído sus libros? ¡Pos ni que no tuvieran otro negocio! Dicen que tiene un chingo y que todos son regordos y con un montón de hojas. No, güey, cómo vas a creer, yo no leo nada de eso en los periódicos, ¡de chingadera escucho a mi tío cuando me agarra y me cuenta las pendejadas que inventa en la UAS y en la UPN! Sí, güey, ahí chambea, aunque más bien se la pasa güevoneando, porque yo nunca lo miro hacer otra cosa más que puro leer y leer. Ahí se la pasa el güey, chingando a sus alumnos con ese pinche rollo de que lean los libros que a él le gustan. ¡Ya los ha de tener hasta la madre, pero se tienen que aguantar porque si no el cabrón los reprueba! Me cai que sí, porque será mi tío, pero ya siendo maestros todos se pasan de lanzas y se chingan a quien les da la gana. ¿No ves que ahora salió con la babosada esa que hay que leer las novelas del Gabo? Neta, güey, así le dice. ¿Ni que fueran camaradas verdad? ¿A ver, cuándo se han echado una caguama juntos, o cuándo se han hecho el paro con una morra? Eso es ser camaradas y no las mamadas de hablar de él como si lo conociera y hasta cuates fueran. Digo, ta’ bien que uno no haya leído más que puras novelitas de vaqueros y de viejas calenturientas, pero tampoco está bien que le quieran ver a uno la cara de pendejo. Porque yo digo que si uno se echa unas chelas con un bato o le hace el paro en una bronca, entonces sí le puede uno tener confianza, le puede hablar de tú, ponerle sobrenombres y hasta mentarle la madre sin que el otro bato se agüite, porque los cuates no se portan mamilones ni se las dan de cabrones con uno, aunque se las apliquemos de vez en cuando. Te lo digo porque mi tío habrá leído todas las novelas de ese bato, pero pura madre ha platicado con él. ¡Aistá, hasta el güey ése de Recoveco se lo chingó! Porque mi tío dice que’l bato dijo que García Márquez habló por teléfono con él y que le mandó un libro con una florecita pintada por él. Ora nomás falta que’l pinche García Márquez salga maricón, porque mi tío dice que le gustan las mariposas amarillas. ¡Te das cuenta, güey, florecitas y mariposas! ¡No mames, eso es ser puñalón seguro! ¿A poco tú pintarías mariposas y florecitas en un pinche libro que regalaras? ¿Verdá que no, güey? Por eso te digo, yo sé madres quién será ese bato de Recoveco, ni lo conozco ni me interesa conocerlo; pero ha de ser otro güey que se las ha de dar de muy acá pa’ los libros, porque mi tío dice que es una lanza pa’ las novelas del Gabo. ¡No te digo que así le dice, pues: ¡el G a b o, fíjate bien, y si quieres te lo deletreo y te lo firmo en el aire pa’ que te quede más claro! Yo creo que mi tío de ahí agarró el nombrecito ése, porque desde que fue a Recoveco regresó diciendo que las morritas del CBTA le dicen el Gabo de cariño y hasta escribió algo en un periodiquillo de la SEP. Ahí lo tenía en la casa, enseñándoselo a todo el mundo y creo que hasta en la UPN lo andaba repartiendo pa’ que todos vieran que García Márquez entraba hasta en los ranchos más pinchurrientos de Sinaloa. ¡A trabajar se habían de poner y no andar de mamilas con esas chingaderas! A mí se me hace que mi tía ni color se da que mi tío va pa’ Recoveco nomás a ver las morras de la prepa. Yo las zorrié el otro día que las trajo a un pedo que le decían tertulia literaria en la UPN. ¡Pos yo sé madres qué será eso, pero pos aistaban todos aplicándose con una bola de morritas que platicaban de los libros de García Márquez! No, güey, cómo crees que me van a gustar esas pendejadas, yo fui nomás con mi tío a echarle montón y pa’ ver si le bajaba una milpa pa’ jugar pókar y dominó con la razilla que se junta los viernes en la casa del Narizón. La neta es que las viejas ‘tan medio garras, pero hay una morenita que no hace malos quesos, que a lo mejor hasta me podría enseñar algo; nomás que no sea de García Márquez porque ahí si me da una flojera que hasta las ganas de agasajarla se me quitan. Digo, ‘ta buena la morra, pero no es pa’ tanto. ¡Imagínate que la vieja me diga que pa’ darse un entre conmigo tengo que leer cien años de soledad! ¡Pos ahí se me quitan las ganas y nunca termino ese pinche libro, ta’ regrueso el cabrón! Se ve chiquito, pero ‘ta gordo, apenas lo ha de terminar el güey de mi tío que la hace de intelectual y es matado para el estudio. Yo no sé cómo le hace pa’ leer el montón de libros que tiene. A lo mejor ni los lee y nomás los compra pa’ tirar barra y dársela de cabrón con eso de la lectura. Aunque puede ser que sí los lea y hasta gusto les halle al leerlos, ya ves que cada quien tiene su defecto y a mi tío ése de leer le queda al puro chingadazo. Yo digo que si le gusta la lectura pos es su pedo y se lo huela completito, pero que no chingue a los plebes que tienen la desgracia de tenerlo de maestro.

Yo digo que mi tío debería aplicarse con la raza y portarse más a toda madre con ellos, porque si a mí me diera clases, yo lo mandaba a la chingada y me corrían de la escuela, pero pura madre me hacía leer un pinche libro como ése de cien años de soledad. Y me vale que lo haya escrito García Márquez, el Chapo Guzmán o los Canelos de Durango. A mí nomás que me dejen pistiar a gusto sin que me estén chingando la vida. Y a propósito, ya no te hagas pendejo y vamos por otro doce, porque de tanto contarte las pendejadas que me pediste ya me tienes con la garganta seca. Así que te pones al tiro con otros botes o aquí le paramos a este choro; porque ya sabes que a mí el Gabo y todos los putos que se las dan de intelectuales, como mi tío y ese güey de Recoveco, me valen puritita madre. ¿Cómo ves, güey, vamos de pérdida por unas caguamas y le seguimos pa’ más noche, o nomás aquí le paramos al pedo que te cargas con el Gabo?

Comentarios

Estimadlos lectores, les dejo este relato que escribí hace tiempo, sobre lo que diría un joven preparatoriano sobre el Gabo
Saludos. Nos vemos hoy viernes 06 de marzo en la Charla sobre García Márquez, en la Unidad Culiacán de la UPES, a la 1:30 en punto
GILBERTO MORENO dijo…
Máster Frías, que buena se la aventó su sobrino, bueno, eso fue a lo que me llevó esta tan entretenida lectura, que atrapa la mentalidad de la juventud actual, si no de todos, si de la mayoría, que ya no tienen el gusto por la lectura, jóvenes que pasan pegados al celular, muy pendientes de los influencers de moda, de los memes y contenidos vacíos, superficiales y mercantilescos. Saludos cordiales Máster. Su amigo, Gilberto Moreno.

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