"Soy un completo imbecil que ignora mucho de lo que necesita conocer"
PRINCIPIOS
José Manuel Frías Sarmiento
Hay inicios de libros, muy interesantes y atrapadores para los lectores. El más conocido será sin duda, "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme", de la novela El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, escrita por Miguel de Cervantes Saavedra
Soy escritor y por eso mis referencias van por el rumbo de la Literatura, pero en este relato tomaré como punto de partida las primeras líneas de un libro fenomenal que vale para cualquier profesional de la Educación, la Política, la Administración, Inversiones o Negocios.
Este libro llegó a mí como un obsequio de Navidad que me hicieran Sergio, Pau y Lucía y es, en verdad, un regalo que me ayudará a comprender mejor lo que hacemos y lo que dejamos de hacer. Ya lo hace, al confirmar algunas de las acciones que realizo, al margen de las que áejecutan otros académicos con mayores créditos profesionales que los del pobre y simple profesor que, con mucho orgullo, siempre he sido, tal como lo publiqué en el primero de mis libros "Reflexiones en torno a una profesión".
El libro que ahora les comento se llama Principios y su autor es Ray Dalio, uno de los inversores y emprendedores más importantes de Estados Unidos y que, según las revistas TIME y Forbes, es una de las personas más influyentes y más ricas del mundo. Y con esas credenciales mundiales, Ray Dalio escribió un libro de 590 páginas que empieza con esta verdadera confesión de humildad personal y profesional: "Antes de empezar a contarte mis creencias, quiero dejar claro que soy un completo imbecil que ignora mucho de lo que necesita conocer" Y con esa frase me sentí identificado. Pues siempre he sido un profesor que, a punto ya de la jubilación, me parece que apenas empiezo a conocer los ires y venires de mi entorno educativo y de las teorías, emociones, prácticas, objetivos y valores que se mueven en la Educación.
Dice Ray Dalio que todo se mueve por Principios, y que tenerlos claros permite que las cosas sucedan bien, o de acuerdo a lo planeado; o con menos errores, que siempre los habrá. Y aconseja no temer a las equivocaciones porque son la base del Aprendizaje. Por eso, advierte a los lectores que no hablará tanto de lo bien que le ha ido, como de los errores que cometió y los cuales, después, le parecieron hasta infantiles. Por eso en todo el libro enfatizará en la necesidad de leer mucho sobre Historia, porque en ella encontraremos los errores que ahora no deberemos de cometer. Y también de medir, siempre medir, para poder gestionar.
Ray se emociona con la Historia pero también con la Naturaleza, sobre todo con la Evolución, que le permite aceptar su realidad y examinarse desde esa perspectiva para saberse y sentirse una parte infinitesimal del Todo que le rodea y le constituye; pues dice que su "objetivo instintivo e intelectual consiste en evolucionar y contribuir al progreso en mi ínfima medida mientras siga aquí y sea lo que ahora soy". Y agrega que le parece hermoso como funciona la realidad y la naturaleza, "que incluye la descomposición y la recomposición de todo". Por eso dice, al paso del tiempo, alcanzó a comprender que mucho de lo que le parecía "malo" al principio, se debía a sus nociones preconcebidas sobre sus objetivos. Y concluye esta reflexión con una frase que debemos de tener siempre presente: "A la larga aprendí que mi reacción inicial se debía a que no había tomado en cuenta el contexto de la realidad, que opera en favor del todo y no de mi como individuo". Y remata afirmando que "La tendencia constante al aprendizaje y al progreso convierte la evolución en un hecho placentero, y la evolución rápida en una delicia".
Yo, apenas he ojeado el libro, pues ando fuera de casa y en vacaciones familiares, pero su impacto es tan fuerte que, a ratos, entresaco algunas ideas para escribir este relato inicial de una lectura que me llevará mucho tiempo realizar y volver a leer. Un texto que me gustaría compartir, analizar y discutir con mis alumnos y algunos compañeros para abrevar de su filosofía y enriquecer nuestro conocimiento y experticia en el ámbito educativo y ampliar nuestra posición intelectual.
No lo he leído ni siquiera por encimita y ya me inquietan y revolucionan las ideas que articulan sus apartados, pues es una obra que aplica en todos los aspectos de nuestra formación personal y profesional.
Cerraré este artículo que no puedo llamar introducción, porque ni siquiera expone una centésima parte de lo que contiene y de lo que alcanzo a comprender, con un planteamiento que bien podríamos tomar en cuenta para evaluar y gestionar lo pertinente en los planes y programa educativos de cualquier nivel y en cualquier departamento de las Universidades y de la misma Secretaría de Educación.
Ray dice que para diseñar los cambios que siempre debemos implementar, hay que partir de un diagnóstico, comenzando por una revisión básica. Y, para ello, sugiere hacernos las siguientes preguntas:
1. ¿El resultado es bueno o malo?
2. ¿Quién es responsable del resultado?
3. Si el resultado es malo ¿es incapaz la parte responsable o malo el diseño?
Ray afirma que si "Tienes en cuenta estas grandes preguntas y las consultas, todo debería irte bien".
Esas preguntas están casi al final del Apartado 3, de la Tercera Parte, en el inciso 12, página 495, titulado: "Diagnostica los problemas para llegar a sus causas fundamentales".
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CCierro, ahora sí, con una cita contundente: "Un buen diagnóstico siempre llega al nivel de determinar qué acción de esas personas condujo a los malos resultados. Esto puede resultar incómodo, pero si alguien no es idóneo para un puesto, es necesario que lo deje para que los errores no sigan sucediéndose. Desde luego, nadie es perfecto; todos nos equivocamos. En consecuencia, al realizar el diagnóstico es importante revisar el historial de las personas y sus fortalezas y debilidades específicas".
¿¿Cómo lo ven estimados lectores, valdría la pena que se leyeran con cuidado estos Principios de Ray Dalio?
Yo sí los leeré.
Y
Comentarios
Saludos, un abrazo , tu amigo, José Manuel Frías Sarmiento
Definitivamente esta computadora de plano la odio tanto, bueno no tanto, le tengo aprecio porque me he aprovechado mucho de ella, solo que ahora está vieja y obsoleta, perdí mis avances....gracias por la recomendación!!!
Saludos!!!
Ojalá y algún día pueda platicar más de él, ya que lo haya leído.
Saludos, José Manuel Frías Sarmiento
Saludos y qué bueno que leíste y comentaste este artículo.
Un abrazo tu padre, José Manuel Frías Sarmiento