“Y en lugar de enamorarse de lo que se ve a primera vista, hay que enamorarse de lo que te logran hacer sentir”
ME
ENAMORÉ DE LA PORTADA, NO DEL CONTENIDO.
Yoselyn
Luna Otañez
Me enamoré del libro o al menos eso creí,
me enamoré por su bella portada, por la firmeza de sus páginas, por lo
atractivo que se veía en medio de todos los que hay en esta gran biblioteca que
se llama vida.
A primera vista me imagine una
historia, un personaje, una versión perfecta; con el gran error de sólo conocer
un título, antes incluso de leerlo.
Me enamoré de su interesante título,
de la apariencia que mi mente logró crear con sólo ver su primera página.
Pero entonces sucedió lo no
imaginado, mis ojos se llenaron de confusión al no conocer esas letras, por más
que me adelantaba a leer no lograba entender la historia, las palabras no eran
nada comparado a lo que pensaba, los capítulos de la historia escrita no son
los que había imaginado; no coincidía lo que sucedía con su título.
Cada página que avanzaba me llenaba
de decepción, ya no deseaba seguir leyendo aquello que no hablaba de lo que yo idealice,
a veces era contradictorio lo que sucedía, quería dejar de leerlo, pero tenía
la mínima esperanza de que el final fuera distinto.
Eso no quería decir que fuera un
libro realmente malo, su historia era diferente a la que yo quería, eso solo
era algo que yo no había imaginado.
Llegué al fin del libro y había un vacío
en mí, lo cerré detenidamente y volvía a mirar la portada; no quería soltarlo
ya que imaginaba que si lo cerraba y lo volvía abrir encontraría palabras
nuevas, la historia fantástica que yo soñaba.
En ese momento no pensaba en otros
libros, quería tener el mismo sólo por su cautivadora portada, porque sabía que
sus páginas no tenían aquello que yo amaba, la magia no estaba ahí.
Me costó entenderlo, pero comprendí
que una bonita portada no garantiza que te vaya a gustar el contenido, pero eso
es lo fantástico de descubrir y conocer nuevas historias.
Como también descubrir aquellos que
no tienen portada y te deslumbran con sus historias fantásticas en las pocas páginas
que tienen, o en otras ocasiones aquellos que tienen una portada poco llamativa
y al darte el tiempo de conocerlos descubres que lo increíble está dentro de
ellos.
Era necesario desenamorarme de ese
libro, no me hacía bien seguirlo conservando, esperando a que cambiara la
historia, sabiendo que eso no pasaría ni cambiándole de portada.
Todo eso pensaba mientras miraba un
libro...
Pero eso no sólo sucede con los
libros, las personas también nos parecemos a ellos y una triste realidad es que
eso me sucedía al igual que mirar alguno; me enamoraba de la primera impresión,
de su manera de mirar tan encantadora, su sonrisa tan agradable, su manera de
hablar, las palabras que se dicen al principio; de esa portada que muestran al
conocerte, donde los primeros días pasan a ser los más bonitos y con más interés,
que te motivan a querer conocer más e imaginarte lo que podría pasar.
Pero al igual que un libro, cuando
decides conocerlo más, descubres un contenido distinto, descubres que el libro
tiene paginas rotas que podrían cortarte, que algunas páginas están rayadas, y otras
incluso el propio autor ha decidido borrarlas.
En ese momento sientes una mezcla de
emociones y sentimientos, ya que el libro te engaño con su bella portada y has descubierto
que el contenido es diferente.
Eso no lo hace ser algo malo, a veces
el lector no entiende el libro porque éste sea malo si no porque no es de su interés
ese contenido; pero después llega alguien que amará sus páginas rotas y pegará
en ellas las partes que faltan, que borrará cada una de las ralladuras que le
han hecho, que escribirá pequeñas notas de cariño en aquellas partes que están
borradas, y sin que el libro se lo pida sólo porque en realidad amó el
contenido.
Por esa razón no hay que mirar la
portada, la misma que cautiva; hay que darse el tiempo de ver el contenido y después
idealizar a el libro.
Porque al igual que en la vida nada
nos asegura que la portada dará un buen contenido, o que el grandioso contenido
suela ser de tener una buena portada.
Y en lugar de enamorarse de lo que
se ve a primera vista, hay que enamorarse de lo que te logran hacer sentir.

Comentarios
Sin duda no es fácil vivir la.vida, pero hay que vivirla con todo lo que conlleva.
Buena reflexión. Nos seguimos leyendo.
Saludos!!