“La palabra “intelectualidad” suena a libro viejo en una biblioteca silenciosa, pero en realidad es gente pensando, hablando, cuestionando, riéndose de lo absurdo y abrazando lo que vale la pena cambiar”




 

“LA INTELECTUALIDAD” ¿ESO QUÉ, CON QUÉ SE COME?


Leydi Verónica Medina Cabanillas


Me pregunta el Maestro Frías, en el Taller, sobre la gente intelectual, ¡yo que sé! Yo no soy intelectual, yo juego a serlo, más no lo soy, me falta mucho o me falta poco. Eso me aburre, mejor me duermo. Pero, me deja pensando. Ese hombre siempre me deja pensando en cada mendiga sesión del Taller. ¡Cómo me hace pensar!

La palabra “intelectualidad” suena a libro viejo en una biblioteca silenciosa, pero en realidad es gente pensando, hablando, cuestionando, riéndose de lo absurdo y abrazando lo que vale la pena cambiar. Y, sin embargo, a veces en la escuela nos quedamos callados, como si opinar fuera peligroso o como si nuestras ideas no tuvieran suficiente fuerza para mover nada. Pero sí la tienen y mucho.

Somos estudiantes, sí, pero también somos voces, miradas críticas, corazones que sienten la injusticia cuando la ven, mentes que se encienden cuando alguien nos pregunta “¿tú qué piensas?”. Y ahí comienza la magia, cuando nos interesa la comunidad, cuando miramos más allá del salón y nos damos cuenta de que la escuela no es una burbuja, sino un laboratorio para mejorar la vida fuera de sus paredes.

¿Por qué no hacemos colectivos intelectuales? ¿Por qué no juntarnos a pensar, a debatir, a exigir, a imaginar soluciones? No para sonar sabiondos, no para jugar a ser filósofos de TikTok, sino para escucharnos entre nosotros, para crecer juntos, porque los grandes cambios no nacen de una sola persona aislada, nacen de grupos que se cansan de quedarse con los brazos cruzados.

Ser intelectual no es complicado. No se trata de leer mil libros ni usar palabras despampanantes. Se trata de interesarnos genuinamente por lo que pasa en nuestra escuela, en nuestra colonia, en nuestro país. Se trata de notar cuando algo está mal y no mirar a otro lado. Se trata de hablar, aunque nos tiemble un poco la voz.

Yo, Leydi, me imagino un grupo de estudiantes que se reúne para proponer ideas, para hacer proyectos que ayuden, para investigar lo que nadie quiere ver. Imagino que la escuela se convierte en un lugar donde se cultivan líderes, defensores de la educación, soñadores con los pies en la tierra. Imagino que esa “intelectualidad” toma forma en acciones reales, en cambios visibles, en puentes hacia una comunidad más unida.

Pensar es nuestra forma de rebelarnos contra la indiferencia. Hablar es nuestra primera herramienta para construir un futuro más justo. Interesarnos en los demás es el acto más grande de humanidad y si lo hacemos juntos, lo que hoy parece pequeño se convierte en una fuerza gigantesca.

Así que sí. Hagamos ruido. Hagamos ideas. Hagamos comunidad. Hagamos intelecto con corazón, porque cuando los estudiantes se unen a pensar y a actuar, ningún sistema puede ignorarlos y el mundo empieza, poquito a poquito, a transformarse.

Comentarios

GILBERTO MORENO dijo…
Leydi, precisamente el ponerte a pensar que es la intelectualidad, eso es el inicio de la intelectualidad. La actividad del pensamiento, el raciocinio, el discernir, con la finalidad del entendimiento sobre alguna situación o muchas situaciones. Se podría decir que estas siendo parte de una intelectualidad. Saludos. Su amigo, Gilberto Moreno.

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