Su nombre original era Teatro Alarcón, en homenaje al escritor y dramaturgo español Juan Ruiz de Alarcón






HISTORIAS DEL TEATRO DEGOLLADO 


José Manuel 
Frías Sarmiento
 



Llegué al Teatro Degollado para escuchar la Sinfonía Número 8, de Anton Bruckner, en un concierto de la Orquesta Filarmónica de Jalisco, bajo la batuta del Director José Luis Castillo. 

Ni a Bruckner, ni a Castillo los conocía; tampoco al Degollado por adentro, sólo me habían impresionado por fuera la belleza y fortaleza de las 16 columnas arquitrabadas de Estilo Corintio que adornan su entrada y sostienen el Tímpano del Teatro, con esculturas en relieve de Apolo y las nueve Musas, que embellecen y observan La Plaza de la Liberación en la que ondea majestuosa nuestra Enseña Nacional. Este conjunto escultórico, en el pórtico del Teatro, llamado "Apolo y las Nueve Musas", fue realizado en alto relieve de Mármol travertimo por el escultor Benito Castañeda, aunque otras fuentes aluden a una persona de apellido Montenegro. Sea quien fuere su autor, hay que reconocer su creatividad y talento artístico, y hay que resaltar, también,que más tarde, el arquitecto Ignacio Diaz Morales, con alto espíritu humanista, inscribió en el pórtico del frontón la leyenda "Que nunca llegue el rumor de la discordia "

Al caminar entre las grandes y antiguas columnas me llamó la atención que todos pasaran como sin verlas y sin comprender ni asimilar el pasado histórico, artístico y cultural que les cobijaba, en el preludio del concierto de una de las más importantes obras de Bruckner; de tal importancia era y lo es la Sinfonía Número 8 que hasta fue llamada "Sinfonía de las Sinfonías" o "Cumbre de la Sinfonía Romántica".

Nada más al entrar al Vestíbulo, nos recibe la Diosa de la Fortuna, una escultura de Mármol de Carrara esculpida por el italiano Carlo Nicoli entre 1870 y 1880, y de la cual se dice que si tocas las monedas que resguarda con sus pies tendrás dicha y fortuna de por vida, pero que si la miras directamente a los ojos recibirás todo lo contrario, lo cual no impide que, por incrédulos, irreverentes o ignorantes, muchos alcen la vista para verla de frente. Hasta hoy no se sabe de sus reales efectos. Pero sí sé que es una obra de arte que, si tenemos la oportunidad, todos debemos de apreciar. 

Otra Leyenda Urbana que arropa el Degollado se aposenta en la Sala Principal muy parecida, dicen, a la Scala de Milán. Yo no lo sé de cierto, porque apenas si conozco ésta de la cual les cuento y en la que me contaron que, de niños, los llevaban de la escuela en actividades culturales y sus profesores les atemorizaban con la historia de una gran águila tallada en madera de saúco, bañada en color dorado, que sostiene con su férreo y curvado pico un trozo de cadena de 70 kilos de peso, mientras con sus filosas garras toma con delicada firmeza la Bandera Mexicana. El águila pende en el mero centro de la Sala de Conciertos y dicen que cuando algo inusual suceda, el águila soltará el trozo de cadena y, como en la historia del templo de Sansón, el Teatro se derrumbará y será el inicio de la destrucción y ruina de Guadalajara. 

Y mientras deseamos que nada malo pase, nos deleitamos con el impresionante mural creado por los pintores jaliscienses Jacobo Gálvez, Gerardo Suárez y Carlos Villaseñor, quienes con gran talento y conocimiento de la filosofía religiosa y artística de Dante, recrearon con maestría el Canto Cuarto de "La Divina Comedia", escrita por el inigualable poeta de la antigüedad, Dante Alighieri.

Y ya para terminar, por ahora, con esta visita al Teatro más icónico de la ciudad de Guadalajara, con estilo neoclásico y aforo para más de Mil espectadores, les contaré que su nombre original era Teatro Alarcón, en honor al escritor y dramaturgo español Juan Ruiz de Alarcón.

Pero ¿por qué se llama Degollado y no Alarcón? Bueno, pues resulta que, en marzo de 1856, el Gobernador y General Santos Degollado, acogiendo la propuesta de Antonio Pérez Verdía, puso la primera piedra del Teatro del que ni siquiera imaginaba que no sólo llevaría su nombre, sino que éste lo inscribiría en la historia del arte jalisciense y, de alguna manera, en el contexto cultural de todo el territorio nacional, al ser uno de los teatros más reconocidos del país. 

La construcción del añorado Teatro inició en marzo de 1856 bajo la dirección de Jacobo Gálvez, pero los trabajos fueron retardados por la Guerra de Reforma, en la que falleciera, en una batalla realizada el 16 de junio de 1861, el General Santos Degollado. Y entonces, el nuevo Gobernador, Pedro Ogazón, dispuso que se cambiara el nombre de Teatro Alarcón por el de Teatro Degollado, en justo homenaje a quien apoyara y comenzara su construcción, además de luchar y ofrecer su vida por las mejores causas del país. Con cierta oposición y reticencias políticas al inicio, el nombre fue retomado y consolidado oficialmente el 18 de diciembre de 1866, cuando las tropas liberales tomaron la plaza donde se ubica el famoso Teatro Degollado.

Como colofón y cápsula cultural, les comentaré que, en la primera inauguración, el Teatro Degollado se engalanó con la ópera Lucía de Lammemoor, interpretada por Ángela Peralta, reconocida soprano conocida desde entonces como El Ruiseñor Mexicano. Actualmente, el Teatro Degollado es sede de la Orquesta Filarmónica de Jalisco, del Encuentro Internacional del Mariachi y de la Charrería, del Ballet Folclórico de la Universidad de Guadalajara; además de haber sido y de ser escenario de grandes artistas nacionales e internacionales como Juan Gabriel, Anna Pávlova, Plácido Domingo, Rudolf Nuréyev y Marcel Marceau, entre otros artistas nacionales e internacionales de igual o mayor presencia artística mundial. 

¡Ah, y del concierto de la Orquesta Filarmónica de Jalisco, con la Sinfonía Número 8, luego les contaré! 
















Comentarios

Estimados lectores, les pido, por favor, disculpen la edición al final del texto.
Estoy fuera de casa y batallo a diario para publicar sus textos en el Blog.
Pero ahí vamos, los tercos de siempre, fregando por hallar complicidades culturales que, vieran ustedes, lo difícil que son de conseguir. Y varios escritores de este Blog lo pueden corroborar.

Saludos, pues y a ver si entienden algo de lo que quise escribir. Su amigo José Manuel Frías Sarmiento
Marité Ibarra dijo…
Todo se entendió profe y le agradezco que me halla transportado a tan bello teatro con sus columnas, cual engalana un hermoso patrimonio nacional. Su descripción fue muy clara y detallada con lo cual despertó el deseo en mí de visitar tan elegante teatro Degollado, me gustó más ese apellido que el otro.
Sigamos contando sus hallazgos.
Saludos!
Experiencia, imágenes vistas en los libros (que he visto). Cuanta historia en el arte plasmadas en lugares emblemáticos. Que chulada conectar desde ahí.


Un disfrute al alma y a la maravilla de poder ver más allá de una imagen

Saludos
María Porcella dijo…
Gracias, Frías, por ese viaje en el teatro Degollado y por sus historias. Pasé varias veces por allí, y no sé por qué tengo la sensación de que alguna vez por allí andaba Consuelo Velázquez y algunas anécdota hay sobre esa situación. Ya nos cultivó un poco a los lectores con la presentación de algunos encuentros con el teatro. En mi gran ignorancia tenía la lejana idea que tal vez el nombre se debiera a un acto cometido como el mismo presagia. Qué bueno tiene un noble origen. Saludos.

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