“Esta rola del pávido návido salió primero en una película más vieja que la peste de las nalgas, Fíjate qué suave, con Manolín y Shilinsky”




 

EL GRAN MISTERIO DEL PÁVIDO NAVIDO

Por: Ian Báez Palazuelos


Tengo ya rato oyendo esas rolitas que pone tu apá cuando pide miado y amanece fiado, ya sabes, esas chingaderas que ponen los rucos pederos aguados a las dos de la mañana. Que Chalino, que los Huracanes, que los Tigres, que los Tucanes, que Valentín… puro pinche viejillo y aparte, pesado. Pura rola que ya se te mete en la cabeza aunque no quieras. Y entre tanta música, hay una que cuando truena en la bocinona que sacamos a meses en la Coppel, me hace zapatear con las botas del jale como si estuviera bien encabronado matando mochomos

Según yo —y si no, me corrigen, pero sin ponerse cagazones— esta rola del pávido návido salió primero en una película más vieja que la peste de las nalgas, Fíjate qué suave, con Manolín y Shilinsky. Luego salió en otra, El palomo y el gorrión. Pero ya saben cómo es la vida: nadie la peló hasta que mi compadre Chalino la cantó en los 90. Desde ahí se desparramó machín. Y de ahí todos se quisieron subir al tren: que La Adictiva, que Los Buitres, que Los Igualados, que Los Viejones… hasta la naca de la vecina la tararea cuando saca los chones con sello a secar.

La rolilla está rarona, casi valemadres, porque no cuenta una historia normal como los corridos donde siempre hay un bato que termina balaceado, o un crimen, o un rogón migajero. Aquí nomás te avientan palabras que suenan inventadas. Que Navido, que Churumbel, que la chingada, ¿Qué son esas mamadas? Uno la canta sin saber ni qué está diciendo. Pero ahí les va la explicación para que no anden repitiendo jaladas sin saber.

Primero, el comienzo: que ya se le reventó el columpio donde ella se columpiaba, supongo que la muchacha estaba bien gorda, porque cómo fregados revientas un columpio tu solo. Luego dice que se le acabaron los gustos, ósea, que se puso gorda y fea de un día pa’ otro, como se pone uno en las fiestas decembrinas. De ahí, el coro, “Bienvenido el pávido navido”. Pavido es una manera pipirisnais de decir que alguien es un culon, un sacaton, ¿y navido? ¡Pues es un güey que le gusta la navidad! O así le dicen a la raza de Navojoa. Quien sabe, porque esa madre no sale ni en la biblia.

Y aquí les va lo bueno: Navido es una jintajáfora. Ya sé que suena como si estuvieras masticando una telaraña, ¿Qué chingados es una jintajantajontafora? Son palabras inventadas nomás pa que suenen bonito, pa rimar, pa rellenar el verso cuando al compositor le da güeva escribir. O sea, pura faramalla pa que Pavido no quedara solito.

Más adelante el vato canta que se va a Tlaxcala a buscar una morra. Yo digo que ese bato ni pasaje pa camión tenía, pero bueno, ahí anda presumiendo que va por tlaxcaleñas y que si no lo pelan, se las lleva de las greñas. Pues claro que no lo pelan, ¿cómo lo van a pelar si es pávido? Valentín Elizalde cambia el verso por “Guasaveñas”, disque porque le gustaba el rancho. Yo digo que nomás se oía más bonito, porque no creo que el gallo haya ido a Guasave a andarse buscando novia.

Luego el bato se pone sus moños: que si quieres ser camarada, que buena silla, buen caballo y buenas piernas pa correr. Este vato ya sabía que era miedoso. A todo le sacaba. ¡Pues sí, con razón necesita piernas! Yo digo que ni silla tenía el compa, pero bueno, se oye bien en la jalada esa.

Al final, el consejo: Si andas de enamorado pero no quieres gastar, que te mojen con un balde de agua fría pa que se te baje lo pendejo. Ese sí se los firmo que es buen consejo. Más de dos conocidos míos deberían aplicárselo.

Pero bueno, vamos a lo importante. ¿Cuál es el misterio? ¿Por qué estoy aquí yo, un pendejo pelafustan que ni se baña diario, hablándoles del Pavido Navido y no se que madres?

Pos porque el otro día estaba baboseando en TikTok como cualquier persona decente, y me salió una morra diciendo que la canción era colombiana. Colombiana, dijo la hija de la chingada, y todavía insistía. Y me emperre machin, una cosa es que anden de mamones bailando champeta y otra que quieran venir a decirme que una rola así no es mexicana.

Y antes de mentarle su madre y decirle hasta de que se iba a morir la cabrona, me puse a buscar quién chingados había compuesto la rola. Y ahí me sale el nombre: Santos Espinoza Lara. Aparentemente de Nuevo León, pero en Google no hay nada. Ni foto, ni entrevista, ni meme, nada. Nomás tiene dos canciones registradas: El pávido navido y El duraznito. Y ya. No hay más. Como si el compa hubiera vivido en secreto o hubiera escrito las rolas mientras pisteaba y se murió o no se.

Y aquí es donde me encabroné: ¿cómo chingados va a venir un colombiano, o peor, un peruano (porque la “versión colombiana” la cantan unos compas de Perú, pendeja) a decirme que esa rola no es nuestra? No, no, no. No se pasen de verga.

Así que ahí les va, pa’ que se lo aprendan y lo repitan con huevos cada vez que un vato quiera venir a hacérselas de pedo:

EL COMPOSITOR ES ESPINOZA LARA.

EL SEÑOR ES DE NUEVO LEÓN.

Y EL PÁVIDO NAVIDO ES MEXICANO, CHINGADA MADRE.

Así sin tanto rollo porque no es sushi.

Y si un día me sale otro diciendo que la canción es de China, de Andorra o de Marte, aparte de mandarlo a la verga, le enseño este texto. Y si sigue de insistente en que la pinche rola no es Mexicana, que venga y que me lo pruebe.


Comentarios

Estimado Ian, es un texto chusco, interesante e informativo el que has escrito a partir de una canción que la raza canta, pide y baila casi en todas las fiestas de los que se gradúan de la UAS, del Conalep y hasta los del Tecmi.
El Pávido Návido es una concatenación de palabras "sin sentido", cuyo origen, dicen se remonta a casi 200 años. Lo que escuchamos ahora, dicen, es una adaptación que el ingenio mexicano hace de rimas y retruécanos, de huapango y de palabras mexicanas y cubanas en las que, dicen, ha metido su genio literario hasta el mismo Alfonso Reyes y e Cubano Mariano Brull; aunque, como bien apuntas, la letra que cantamos se atribuye a Santos Espinoza Lara.
Gracias por este relato y por la luz de la información
Saludos, José Manuel Frías Sarmiento
Ian dijo…
Es una canción que ha llamado la atención desde hace mucho tiempo, maestro. Definitivamente muchos de mis compañeros no habrán escuchado de ella, aún así me parece interesante el hecho de que a día de hoy el origen, como usted buen apunta, se atribuye a muchos orígenes diferentes. Quien sabe, quizá al final el pavido nacido es de esas cosas que se disfrutan solo porqué si. ¡Saludos!

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