15 de Mayo, Día del Maestro
“El arte supremo del maestro consiste en despertar la alegría en la expresión creativa y el conocimiento”
EL
PROFE JULIO
Julio
César Soto Moreno
“El
arte supremo del maestro consiste en despertar la alegría en la expresión
creativa y el conocimiento” Albert Einstein.
Hay
momentos que marcan tu existencia hasta el punto que sientes como una descarga
eléctrica recorre tu médula espinal, también experimentas como un calorcito en
el corazón, el corazón se te acelera y luego, como que algo revolotea dentro
del estómago, y no, no estoy hablando del enamoramiento, que, por los síntomas,
pareciera que me refiero a ello; todas estas emociones y algunas más, son las
que sentí cuando entré al salón de clases, como aquel al que tantas veces acudí
durante mi preparación profesional, pero ahora lo hacía, no como un alumno,
sino como el mediador entre el alumno y el aprendizaje, el tan afamado y
aclamado “maestro”, ese al que los alumnos con cariño y respeto lo mencionan
como “El Profe”. ¿Será que todos los maestros sintieron esto y mucho más o sólo
me pasó a mí?
¿Qué
tipos de alumnos me van a tocar? ¿Y si no logro captar su atención? ¿Y si no
les gustan las actividades que preparé para la clase? Recuerda que son alumnos
universitarios, una y mil preguntas resonaban en mi memoria, yo iba bien entusiasmado,
dispuesto con las teorías educativas y con mi planeación didáctica, cual
Quijote con su armadura y su lanza en contra de los malvados molinos de la
ignorancia que no dudarían en atacar y vencer a quienes depositan en el sistema
educativo y en nosotros los maestros, su esperanza por desarrollar al máximo
sus capacidades cognitivas. Antes de que llegaran los alumnos, cerré los ojos,
hice una respiración profunda y me dije a mí mismo ¡tú puedes!, disfruta el
momento, sé ese maestro que siempre quisiste que te tocara cuando eras
estudiante, ¡tú puedes! Me volví a repetir.
Al
iniciar la clase tras una presentación visual en donde les mostré un poco de mi
trayectoria y formación, sentí como si un interruptor que no sabía que traía
integrado, se encendió de repente y las ideas y las palabras llegaban como
manantial desbordante, conectaba aquello que traía escrito en mi planeación con
ideas reales que servían de ejemplo práctico y que mis alumnos empezaron a
comprender, mi corazoncito se llenaba de emoción cuando contestaban de manera
acertada algo que les preguntaba, y veía como sus caras, antes dudosas y con
incertidumbre, ahora demostraban tranquilidad y alegría, fue una conexión que
no se puede explicar, el ambiente se empezó a llenar de muchas palabras, pero
la que se escuchaba más bonita era, “Profe Julio, me gustó su explicación”,
“Profe Julio, que padre juego realizamos”, “Profe Julio, ojalá y todos los
profes enseñen como usted”.
Todo
ese cansancio y desvelo por preparar una buena clase, los nervios y todo lo
demás, desapareció de inmediato y ya estaba pensando en nuevas actividades y
estrategias para despertar su interés por aprender, de poner los medios
necesarios para que ellos construyeran sus propios conocimientos. Me decía a mí
mismo, si yo fuera el alumno, qué me gustaría que el “Profe” nos enseñara; y
con ello, buscaba diferentes alternativas, recursos tecnológicos lúdicos, ya
que, aunque sean alumnos universitarios cada experiencia les puede brindar
oportunidades de aprender de diversas formas, y el juego es un recurso que hace
maravillas en el estado emocional de ellos, despierta la curiosidad y esa
curiosidad se transforma en ideas sólidas de aprendizaje.
Que el
ser “Profe” ya es algo que muchos no desean, se ven casos de maestros que
renuncian, cansados de situaciones que desgraciadamente acabaron con su
vocación y se sienten desamparados, los entiendo, muchas veces no avanzas con tantos
tramites, los sueldos no se comparan con otras profesiones que no requieren de
tanto trabajo y sacrificios, de que puedes toparte con la indiferencia de
alguno que otro alumno que a lo mejor trae otros problemas que no puede
solucionar y dentro del aula se refleja de esa manera; no se trata de juzgarlos
como problemáticos sino ser empáticos, ponernos en sus zapatos, hoy la
situación que vivimos es un verdadero caos emocional, social, económico que nos
afecta a todos; para ellos debemos ser como aquellos faros que dirigen a las
embarcaciones en los momentos de tormentas y llegar a buen puerto sanos y
salvos, guiarlos y no permitir que deserten de sus aspiraciones por muy
embravecidas que se encuentren sus mareas.
Eso es
lo bonito de ser “el Profe”, cuando ya tienes varios años ejerciendo y recibes
un saludo, un mensaje, una felicitación y
un reconocimiento por parte de los jóvenes con los que compartes un espacio
dentro de la universidad, cuando te platican sus planes y te hacen partícipe de
sus logros y representas a alguien en quien ellos pueden confiar, cuando tienes
la oportunidad de compartir experiencias en alguno que otro evento, eso te
llena la vida, y todas las situaciones negativas o desaparecen o de plano se te
olvidan. ¿Qué si es un reto constante?
Claro que sí, y eso me ayuda a definir mi vocación y convicción, me ayuda a
reafirmar lo que soy, cada reto me fortalece y con cada error cometido, aprendo
para ser mejor cada día.
Atrás
quedaron la incertidumbre y el cómo, con dudas y temores inicié en esta linda
profesión, que tantas satisfacciones me han traído, hoy sigo preparándome en el
ámbito profesional con una maestría, buscando mejorar mi propio aprendizaje y poder
replicarlo en las aulas, mis alumnos se merecen lo mejor de mí, y cada curso,
diplomado o taller que hago es para que ellos sepan que siempre pueden contar
con… “EL PROFE JULIO”.

Comentarios
A ti te Felicito mucho, mucho, por que sé de tu esfuerzo, de tu tenacidad y de tu valor para iniciar un camino que te parecía ajeno, pero en el que te metiste de lleno y ahora te da grandes satisfacciones.
Porque Enseñar también es Aprender. Y nunca, los Maestros, terminamos de aprender.
Saludos, Felicitaciones. Un abrazo.
Tu amigo José Manuel Frías Sarmiento
Me dio gusto leerte, te mando un gran abrazo
Saludos.
Saludos.