“Aprendí que es maravilloso estar en mi zona de confort, pero sobre todo aprendí que quiero salir de ella, aunque me incomode, me asuste o me equivoque”





 SOBRE PIENSO, SOBRE VECES

 

Paula Yulieth Sandoval Ruiz

 

El conocimiento impone, las miradas intimidan y el reto ofende cuando la otra parte ve sólo la superficie. Porque donde unos ven superioridad u ofensa, yo veo motivación. No niego la existencia de los egos, pero infiero sobre lo que escucho y observo para crear mi percepción y no tengo duda que su método me resulta fascinante y efectivo porque aprendí, incluso, sobre lo que creía tener aprendido.

Vivimos atrapados en la esquina, y eso no me tomó por sorpresa. Tampoco me impresionó que todo lo que hacemos o decimos tiene tanto impacto como aquello que no hacemos o callamos. Todo eso educa a la sociedad. Todo tiene un efecto en nuestro entorno.

Lo que realmente me dejó helada fue el no molestarme ante comentarios que, de manera general, nos definían como un grupo de personas no interesadas por aprender. No ofenderme ante comentarios que afirmaban que no había leído un libro en mi vida y que no tenía ni idea de que la esquina siquiera existía. Quizás en otro lugar o siendo proveniente de otra persona yo hubiera roto mi silencio y saltado en defensa de mi mente y la de mis compañeros. Porque sí, hay personas con un aire de superioridad asfixiante que van por ahí ofendiendo o insultando las capacidades de otros sin siquiera haber conocido que son capaces, porque uno puede reconocer con facilidad las miradas que juzgan, el tono que lastima y la intención ofensiva. Sin embargo, sus palabras, aunque filosas e incluso peligrosas, no hicieron escocer mi piel. No hay herida, ni hematoma. Sólo ojos más abiertos y sonidos más claros.

Vivimos en la esquina, porque es imposible habitar todo el mundo siendo éste tan inmenso, pero sé que estoy en esa esquina desde hace mucho tiempo, en esta esquina se está cómodo y se es mayormente feliz, pero, no del todo. Desde hace tiempo incluí entre mi lista de adjetivos para redefinir mi visión sobre mí y el mundo la palabra: “privilegio”. Y me siento tan afortunada y tan molesta al mismo tiempo desde entonces. Saber que estás en esta esquina es reconocer tu situación real, y existe una diferencia abismal entre los que no saben que están en la esquina porque no ven fuera de su privilegio, los que reconocen qué privilegiados son porque ven lo horrible que está el mundo fuera de la esquina y los que pueden o no, saber que están en la esquina porque no se imaginan que existe la posibilidad de un mundo mejor. Como decir que todos sentimos y soñamos en grande, pero no todos somos conscientes de que lo grande se ve distinto dependiendo de la esquina en la que estás parado.

Me atrevo a decir que todos estamos atrapados en la esquina. Porque la esquina más que un espacio físico o posición geográfica es una limitante de pensamiento, y ningún ser humano ha desarrollado una cantidad de conocimiento tan grande como para considerarse que lo sabe absolutamente todo. Entonces, afirmo con certeza que todos estamos encerrados en la esquina.

Mi esquina es seguridad, es un espacio que conozco lo suficiente como para tratar de sobrevivir en él. Aun así, siempre estoy buscando fuera de los límites de la burbuja en la que estoy encerrada, porque me encanta curiosear, sobre todo: lo que creo saber y lo que no sé. Porque siempre he considerado que no tengo ni idea de nada. Porque siempre he querido llegar al punto en el que me pueda considerar lo suficientemente culta o inteligente como para definirlo como una cualidad en mí. Pero la verdad es que cada vez que aprendo algo nuevo siento que estoy más lejos que antes de aprenderlo. Suena contradictorio, pero no creo que lo sea, entre menos ignoras parece que el mundo se expande, entonces cobra sentido.

Cobra sentido que sus palabras no me ofendan. Cobra sentido que sus palabras me resulten un recordatorio.

Me recordó que el mundo es de los que lo intentan, porque quedarse quieto como si el resto y el tiempo lo hicieran, no es una opción para una mente sedienta. Me recordó que somos lo que hacemos y me enseñó que la cultura es justamente eso, que “cultura es aquello que hacemos con lo que sabemos”. No quien lee más, sabe más, conoce más.

Sino quien hace más. Quien no se queda quieto en silencio. Quien habla, comunica y transmite. Quien comparte lo que sabe con el mundo. Quien desconoce el egoísmo de guardar lo que sabe para sí mismo.

Cultura es el brillo en los ojos de quien habla con entusiasmo sobre algo que sabe y que le fascina. Es la emoción que recorre el cuerpo cuando surge entre conversaciones tu tema favorito. La satisfacción de saciar tu curiosidad ante la duda e incertidumbre.

También es compartir el título del libro que estás leyendo, recomendar la música de tu banda favorita, contar como surgió la pasión de tu autor favorito, conocer el camino recorrido por quienes cumplieron sus sueños en contra de las adversidades.

Cultura es alzar la voz. Cultura es disfrutar del conocimiento tanto que callarlo resulte asfixiante. Que el conocimiento se te acumule en el pecho. Que la presión se libere en emoción desbordada. Cuando la luz que emanas ilumina el camino de otros.

Aprendí que quiero iluminar el camino de otros, pero que me aterra salir al mundo como si yo supiera como funciona, me aterra pararme frente a las personas como si yo lo supiera todo cuando estoy lejos de entender una sola cosa. Me aterra pensar que el mundo necesita cambiar ya, necesita que la gente lo quiera transformar pero que la única manera de que eso suceda, de que el mundo se trasforme es haciendo algo, y me aterra hacer algo equivocado.

Luego pienso ¿qué es lo peor que podría yo hacer? ¿qué es la peor equivocación que yo podría cometer como para que el mundo vaya aún más en declive? y me topo con la frustración e impotencia de sentir que el mundo está tan mal y tan perdido que ningún error que yo cometa hará que sea el fin de éste, pero entonces, si el mundo está tan desolado ¿qué puede hacer nadie para cambiarlo? Y no importa cuántas vueltas le dé, no hay un cierre concreto o una respuesta precisa, sólo concluye en que la única manera de saberlo es hacerlo, la única manera de transformar al mundo es transformando a las personas que pueden cambiarlo, la única manera de transformar a las personas es cambiando la cultura y la educación, entonces no depende de mí, depende de todos, de esa cadena interminable, y si no depende de mí ¿por qué tendría yo que hacer algo? Pero si no lo hago yo ¿habrá quien si lo haga? Pero si al final se ocupa de todos, tarde o temprano yo tendré que hacer algo ¿Y si sólo lo hago? ¿Y si sólo lo hacemos? Ya todos los sabemos, necesitamos un cambio, entonces ¿por qué no cambiamos?

Aprendí que tengo miedo de muchas cosas, aprendí que es maravilloso estar en mi zona de confort, pero sobre todo aprendí que quiero salir de ella, aunque me incomode, me asuste o me equivoque.

Y aprendí que, si tengo todo eso claro, quizás ya estoy dando el primer paso. Y no pretendo quedarme al inicio del camino.

Comentarios

Anónimo dijo…
Excelente escrito, súper real. Muchas felicidades y sobre todo deseo que vengan más éxitos como este, que nos des a conocer más del talento que tienes Paula yulieth el universo contigo hermosa
Anónimo dijo…
Todo inicia por conocer, conocer él mundo, él universo, los objetos. Pero más aún conocernos a nosotros mismos, saber nuestras limitantes, actitudes, aptitudes y tal vez no cambiarlas pero si mejorarlas y reforzarla. Dar lo mejor y obtener mejores resultados.
Excelente escrito y pensamiento, estas sembrando una semilla para personas que quieren cambiar el mundo.
Felicidades espero poder leerte pronto.
Anónimo dijo…
Me encanta ver cómo una joven como tú tiene esa mentalidad tan bella y reflexiva, tienes mucha razón en que, muchas personas estamos en una esquina, nos escondemos para evitar muchas cosas , pero tenemos que sacar el valor que llevamos dentro salir adelante dar lo mejor de nosotros mismos . Mucho éxito Paula Yulieth. Sigue así llegarás muy lejos .
Anónimo dijo…
Estoy muy orgullosa de ti hermosa 💖
Sarahi Gaxiola dijo…
Quiero felicitarte por tu participación en este blog de cuentos y relatos. Se nota el empeño y la creatividad que pusiste en tu trabajo, logrando transmitir ideas y emociones de una manera muy especial. Es un gusto leer propuestas como la tuya, que invitan a imaginar y a reflexionar.

Sigue desarrollando tu talento y compartiendo tus historias, porque tienes mucho que aportar. Excelente trabajo.
Anónimo dijo…
Qué hermoso poder leer esto y saber que proviene de la personita que conozco porque tenemos el privilegio de tenerte en nuestras vidas. Testigo de esta autenticidad.
Anónimo dijo…
Nunca escondas tu potencial en la “esquina” el mundo es subjetivo ante el propósito de cada persona y recuerda que tú decides qué hacer con este. Bonitas palabras para nosotros quienes tenemos incertidumbre de crecer siempre y hacer el bien 💙
Anónimo dijo…
Es una gran reflexión, me ayudó a cuestionarme muchísimas cosas es el tipo de escrituras que me gusta leer para sentirme comprendida o no tan sola en mis pensamientos. Reconozco y admiro la valentía de ponerle nombre a tus pensamientos y decirlo en voz alta. Felicidades Yulieth genia 🫶🏻
Anónimo dijo…
WOOOOOW, ME ENCANTA, FELICIDADES YULIETH, ERES INCREÍBLE
Anónimo dijo…
Que hermosas palabras impresionante felicidades sigue así 🤗

Entradas más populares de este blog