“Tal vez no soy un alma vieja / Tal vez soy un alma en búsqueda / Una voz que aprende a pronunciarse / Un cuerpo que aún está llegando a sí mismo”


 



ALMA VIEJA

 

Ian Báez Palazuelos

 

Me han dicho,
como quien señala una grieta en la pared,
que soy un alma vieja.

Lo dicen con ternura,
como si fuera un elogio,
como si en mis manos hubiera polvo de otro siglo
o en mis ojos una casa que ya fue demolida.

Un alma vieja, dicen.

Pero nadie explica
por qué entonces extraño
algo que nunca tuve.

Extraño una mesa larga
donde nadie pronunció mi nombre.
Una música que no alcancé a escuchar.
Una infancia que tal vez inventé
para sentir que perdí algo
y no que siempre estuve llegando tarde.

Si ser alma vieja es eso,
entonces tal vez lo soy.

Tal vez soy esta nostalgia sin recuerdo,
esta sed que no sabe de qué agua viene.

Mi padre también es alma vieja.

Lo veo en su silencio espeso,
en la manera en que sostiene el mundo
como si fuera una copa de algo añejo:
con cuidado,
con respeto,
con la paciencia de quien sabe
que el tiempo no arruina todo,
solo transforma.

Hay en él un sabor antiguo,
una madera oscura en la voz,
una dignidad que no necesita ruido.

Si soy viejo,
tal vez heredé ese tono.

Pero a veces me pregunto
si no soy simplemente un joven
que siente demasiado.

Si no soy el conjunto de cartas
guardadas en una caja blanca
junto a mi cama,
esas palabras que otros escribieron
y que yo releo
para confirmar que existo.

Tal vez soy eso:
la suma de lo que recuerdo,
de lo que inventé recordar,
de lo que todavía no sucede.

¿Quién soy realmente?

¿El que añora lo que no vivió?
¿El que guarda cumplidos como reliquias?
¿El hijo que intenta madurar
antes de que el mundo le exija hacerlo?

Tal vez no soy un alma vieja.
Tal vez soy un alma en búsqueda.

Una voz que aprende a pronunciarse.
Un cuerpo que aún está llegando a sí mismo.

Y si soy viejo,
que sea como el vino:
no por cansancio,
sino por profundidad.

No por tristeza,
sino por tiempo.

Y mientras descubro quién soy,
seguiré intentando
cada día de mi vida
ser la mejor versión de este misterio
que respira
y se pregunta
frente al espejo.

Comentarios

Marité Ibarra dijo…
Estimado Sir Williams este texto sobre el alma vieja es interesante porque aunque eres muy joven el hecho de que te digan que posees un alma vieja para mí es un cumplido que evoca a alguien atrayente, con cierta experiencia, cautivador, más que un alma que aún busca su lugar.
Excelente y bien por ti. Te mando un gran saludo caballero Ian!!!
Ian dijo…
Me da mucho gusto que me veas de ese modo, Lady Marité, aunque a veces siento que hay un trasfondo más grande y rico en historia detrás de las almas viejas. ¡Saludos!
GILBERTO MORENO dijo…
Buen día. Ian, he escuchado, más bien leído que se te ubica o describe como un joven con alma vieja, lo cual, al igual que nuestra amiga Marité, refiere a una persona con un conocimiento extenso en diversas cuestiones. Un alma añeja no implica tener pensamientos anticuados, sino que infiere una amplitud de saberes que solo los que han vivido muchos años poseen. Saludos. Tu amigo, Gilberto Moreno.
Ian dijo…
Amigo Gilberto, la postura que propones no la había considerado, y me halaga que la gente piense así de mi. Me parece interesante investigar y escuchar las opiniones de varias personas sobre este tema, y también me genera algunas dudas. ¡Saludos!

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