“El mar merece respeto, porque el rugir de sus olas es impresionante, se escucha de extremo a extremo y nadie lo puede igualar”
B A R R I C A D A S
Marité Ibarra
¿Dónde empiezan y
dónde terminan los océanos?
¿Por qué el agua
no se sale del mar?
¿En
dónde están los límites, esas grandes cuerdas que sujetan las aguas oceánicas?
Pero
¿por qué la Luna encanta al mar y lo hipnotiza? O ¿Por qué las olas arrullan
los corazones rotos? Y ¿Por qué las caracolas con su dulce voz aquietan los
temores, así como la arena proporciona a los pies la paz que necesitan?
Amo la
vieja playa donde las gaviotas caen en picada, robándole al mar sus destellos
saltarines.
La tierra se
dividió y las aguas se acomodaron, así como las ves ahora.
Cinco
imponentes océanos surgieron, también hay un mar muerto, ese que murió cuando
la sal lo corrompió en sumo grado.
Hay
aguas demasiado frías, que si se descongelaran inundaran el planeta, pero por
eso hay leyes establecidas.
El mar
es soberbio y altivo, incluso rebelde por naturaleza, pareciera un caballo
despotricado, pero que es sujeto con fuerza por su amo y finalmente es dominado,
aunque no le guste, así es el mar, el dueño de las grandes masas de agua, las
sometió desde un principio. Barricadas les puso, y un freno para que no
traspasen las líneas señaladas. Por eso por las noches, las mareas se ilusionan
y sueñan con salirse, huir y explorar, “¿qué hay además de este aburrido cuenco
que nos contiene?” Se preguntan…
Sin
embargo, las aguas son sancionadas, sólo eso se les permite hacer, y así
aquietan sus ansías y su poderío sin igual.
El mar,
el mar merece respeto, porque el rugir de sus olas es impresionante, se escucha
de extremo a extremo y nadie lo puede igualar.

Comentarios
Muchas gracias por leer y comentar.
Te mando muchos saludos compañero.