Maratón por la Lectura: Paz, Cultura y Futbol

“¿Se fue este joven a ver el mundial en compañía de esta seductora mujer, con el mismo diablo vestido de encanto femenil? ¿Tú qué hubieras hecho?”



 



EL MUNDIAL

 

Marité Ibarra

 

Yo vivía muy bien, sin lujos, sólo con lo necesario, éramos sólo mi madre y yo. Un simple muchacho de 22 años, común y ordinario, pero alegre, entusiasta y positivo, amiguero de corazón y sobretodo amaba el futbol. Todos los días jugaba en la calle con los vecinos, sacaba tiempo aunque sea para una cascarita, dejaba el estudio que me consumía la mayor parte de mis energías, para poder relajarme tan solo un momento y luego volver a los libros. La carrera de medicina era muy dura, difícil, pero también me apasionaba. A como podíamos mi madre y yo sacábamos los gastos de cada semestre, había veces en que era muy pero muy difícil sobrevivir, pues no recibíamos ningún tipo de ayuda, ella hacía de todo para pagar mis estudios, y yo, cuando podía también trabajaba los fines de semana de mesero y haciendo mandados, así era mi vida, ocupada al cien, privada de muchas cosas, pero era un joven tranquilo, que se dormía tratando de no pensar tanto en las preocupaciones e inquietudes del día a día, el cual, sinceramente también anhelaba otras cosas que no podía tener y quería una mejor vida para mi madre, la cual se consumía lentamente por tanto trabajo, sin embargo la realidad me situaba rápido de manera cruel y fría.

Así pasaba el tiempo entre exámenes, apuntes, prácticas, grupos de estudios y futbol, yo estaba centrado completamente en esas dos cosas, no tenía novia, ni quería tenerla, aunque siempre tuve oportunidades de salir con alguna chica, pues me decían que llamaba la atención por mi físico y forma de ser, pero eso llegaría en su momento, ya que tener novia implica tener dinero, y eso era lo que menos tenía en mis bolsillos. Yo simplemente era un muchacho cualquiera con aspiraciones y motivación constante de mejora. Siempre veía el lado positivo de las cosas, pero las carencias también siempre estaban presentes, aun así sobrevivíamos arduamente.

De esa manera transcurría mi vida sin novedad alguna, con una rutina bien establecida, la cual me gustaba y disfrutaba. Pero todo cambió cuando un amigo de la facultad me invitó al gym. Yo nunca había ido a un gimnasio, pues para mí eso era cosa inalcanzable, pero mi amigo me insistió mucho en que lo acompañara, me dijo que él pagaría mi inscripción y las cuotas mensuales, pues era consciente de mi pobreza, en cambio él y su familia sí tenían solvencia económica. Yo dudaba de ir, pero también tenía curiosidad por saber qué se siente estar en un lugar como ese. Así que decidí aceptar su oferta para probar otro ambiente. Él se encargó de todo y así comenzamos juntos a visitar ese fabuloso lugar.

Para mí era otro mundo totalmente diferente, no al del barrio como al que estaba acostumbrado, no, este era un lugar costoso con personas de otro nivel. Al principio me sentí desubicado completamente, pero mi amigo me dio acompañamiento moral y me hacía sentir importante, me presentaba con todo mundo, así que pronto comencé a tener otro tipo de compañerismo, era un círculo de amistades nuevo para mí, y ya lampareado con esto, poco a poco dejé de practicar futbol con la gente del barrio y me enfoqué por encajar con esta nueva socialite.

Todos los días hacíamos ejercicio saliendo de la escuela, me sentía diferente, más importante y motivado de lo normal. Rápido le entendí a todo eso de los aparatos y rutinas, y envuelto en todo eso, así fue como la conocí. Una mujer de 48 años, con la cual coincidíamos en el horario. Yo siempre la saludaba respetuosamente cuando llegaba y cada quien se enfocaba en lo suyo, bueno al menos eso creía yo. Pero sin saberlo, ella me estaba observando, me estaba cazando porque después de algunas semanas, comenzó a acercarse a mí de manera natural sin que yo lo notara, eso lo supe porque mi amigo comenzó a decirme que esa “doñita” de muuuyyy buen ver, empezó a mostrar interés en mí, pues me comenzó a sonreír y a sacarme plática. Yo la verdad para esas cosas, siempre he sido muy tímido y despistado, y sobretodo inexperto, yo lo veía sólo como gesto de educación de su parte, pero cuando mi compañero me dijo eso, comencé a verla diferente.

Cada vez que la señora se acercaba, yo trataba de alejarme, no le daba pie a conversaciones largas, ni nada que supusiera algo más. Yo me mantenía al margen, siempre educado, atento y ante todo respetuoso. Que no hubiera ningún tipo de malinterpretación. Así seguía yo asistiendo fervientemente al gym y la mujer buscando oportunidades de acercarse. Una vez en mi casa, listo para descansar recibí un mensaje a mi celular, ¡era esa señora! Ella me dijo que disculpara el atrevimiento y que había tomado mi número de las hojas de registro, pues era ella la dueña del gimnasio pero que pocos lo sabían, me pidió ser muy prudente al respecto. También fue directa y al grano, me dijo que yo le gustaba mucho, que le había llamado la atención desde un inicio, que le encantaba mi forma de ser, diferente a la mayoría de los jóvenes interesados, y que me proponía que saliéramos de forma discreta, que con ella iba a conocer mundo y los placeres de la vida. Cuando leí eso, me dio muchísimo miedo, en vez de sentirme halagado por su propuesta me sentí acosado e intimidado. Después de pensar mucho en la respuesta que le daría, le dije que le agradecía su interés pero que no aceptaba su propuesta, que me disculpara si hice algo que pudiera generar un malentendido entre ella y yo.

Después de esa noche, la señora comenzó a mensajearme casi todos los días, me ofrecía viajes, regalos, dinero, tarjetas sin límite, me decía que ya no iba a sufrir carencias, que ella pagaría mis estudios, también me halagaba constantemente, me llenaba de cumplidos y elogios, pero yo tenía principios rectores en mi vida, valores que me había inculcado mi santa madre, y sabía perfectamente lo que tenía que hacer yo para merecer tales cosas. Era tanta su insistencia que comencé a distraerme en la escuela, llegó el momento en que tuve que bloquearla, y fue tan grande su acecho, que hasta dejé de ir al gym para evitar verla. Mi amigo, el único que sabía de esto, me decía que aceptara lo que me ofrecía esa mujer, que era un tonto, miedoso, hasta poco hombre me dijo, así le dije que no me interesaba y que respetara mi decisión, la cual ya me estaba costando mucho, resistía, pero aun así sentía las fuerzas necesarias para rechazarla.

Cuando dejé de ir al gym, todo volvió a la normalidad, me sentí tan aliviado y traté de volver a concentrarme en mis estudios como antes. También regresé a las cascaritas de futbol en mi barrio, le dije a mi gente que ya nunca más los dejaría, y hasta me disculpé con ellos, trataba de dejar en los juegos, la tensión que ya sentía y que nunca antes había experimentado. Así transcurrieron dos semanas, todo volvía a acomodarse de forma natural, sin embargo no sé por qué seguía pensando en esa señora, la cual era muy guapa, elegante y fina, ella había puesto sus ojos en mí, y muy dentro de mi interior me sentía especial, pero en fin, traté de olvidar esos incidentes y volver a ser el de antes. También me sentí orgulloso de mí por haberla rechazado, aunque pareciera tonto y cobarde a la vista de mi amigo y de otros, sin embargo eso no me quitaba lo hombre que yo era, no me iba a vender así como así.

Un día en la tarde mientras yo jugaba futbol, un hermoso carro se paró cerca de donde jugábamos, yo andaba todo sudado y sin playera, pateando el balón y metiendo goles, celebrando nuestro triunfo, cuando uno de los vecinos me dijo que en ese carro alguien me llamaba. Se me hizo muy extraño, así que me acerqué a ver quién era, y al bajar el vidrio de la ventana, voy viendo a la señora ahí ¡nunca pensé que hiciera tal osadía! Me dijo que me subiera que quería platicar conmigo, yo me quedé sin saber que hacer, todo nervioso, le dije que no estaba en condiciones para subirme a su carro, ella sólo sonrió y me dijo que así me veía muy bien. Sentí mucha presión en ese momento, así que me subí al carro así como andaba de andrajoso. La señora me dijo que la disculpara de nuevo ahora por su insistencia, pero que no me podía sacar de su mente, que yo era un chico muy talentoso, que nunca había conocido a alguien como yo, que si la aceptaba, nunca me iba a arrepentir. Yo la escuchaba y mi corazón latía a mil por hora, pues comenzaba a verla de manera diferente, ahora me parecía más hermosa que nunca y con cuerpo de diosa, me di cuenta y tuve que aceptar que, una parte de mí se sentía muy atraído hacia ella, pero la otra trataba de controlar mis impulsos. Saqué fuerzas y valor para rechazarla nuevamente y cuando estaba a punto de salir del carro, agarrando ya la manija, ella dijo algo que me dejó frío, sus palabras fueron: “¡te invito al mundial, con todos los gastos pagados, iremos a todos los partidos, estaremos en cada uno de los estadios y juntos gritaremos gol!”. Ahí fue cuando me detuve, no alcancé a abrir la puerta cuando me quedé alucinando y completamente paralizado, esas palabras se me metieron directo al corazón, como un penal. Yo amaba el futbol, y eso sí supuso una gran tentación para mí, pues uno de mis mayores anhelos era algún día ir a un mundial. La señora se dio cuenta de mi reacción y empezó a hablarme de todo lo que haríamos allá, de los estadios, del ambiente futbolero que tanto me gustaba, que era mi gran oportunidad de estar en un evento como esos, salir de mi país por primera vez, pero yo sabía que nada era gratis, sabía lo que tenía que hacer y cual era mi papel, era inocente mas no ingenuo ni tonto. Mientras yo estaba procesando todo eso, ella se acercó a mí, yo ya me sentía con las defensas muy bajas y vulnerable cuando de repente…estimado lector, el final de esta historia queda a tu propia interpretación y según tus propios criterios, ¿pudo este joven resistir esa tentación de tal magnitud, o cedió a los encantos mundanos y a los placeres? ¿Se fue este joven a ver el mundial en compañía de esta seductora mujer, con el mismo diablo vestido de encanto femenil? ¿Tú qué hubieras hecho?

Escribe el final que más te convenza…  

 

Comentarios

Marité Ibarra dijo…
Buenos días a todos los compañeros lectores y escritores. Muchas gracias profesor Frías por la oportunidad de ver publicado mi texto, ahora con esta temática muy acorde a nuestros días, pues se acerca un acontecimiento importante en nuestro país.
Saludos a todos los integrantes de este hermoso Blog!!