“Los días pasan, se van acumulando como hojas secas que caen de los árboles, sin esperar siquiera una pequeña brisa que las disperse, uno igual al anterior”


 



PODER SER FELIZ

 

Julio César Soto Moreno

 

A veces quisiera salir corriendo, huir de la monótona rutina, dejar todo atrás y ni siquiera voltear la mirada; el vacío carcome mi existencia, es como una pesada lápida que intenta aplastar mi frágil humanidad; pensamientos arremolinados queriendo salir, buscando un resquicio de tranquilidad, hacen cuello de botella cual autopista congestionada por el incesante caos vial de las contaminadas urbes modernas. Todo cansa, todo hastía, es lo mismo de siempre, pura rutina, nubes grises cubriendo todo; duele el cuerpo, duele mucho, lo siento destrozado, como si hubiera tomado el lugar del Titán Atlas y cargara yo con el peso de la bóveda celeste, que inmisericorde siempre está intentando aplastarme, así se siente, no hay salida.

Los días pasan, se van acumulando como hojas secas que caen de los árboles, sin esperar siquiera una pequeña brisa que las disperse, uno igual al anterior, intento de todo y nada funciona, mi voz retumba en mis sienes, pero no logra salir de mi garganta, se queda atrapada como en una telaraña que ahoga su sonido, mi cara es una máscara que refleja lo que los demás esperan de mí, pero ése no soy yo, por fuera soy un boceto inconcluso de la versión que estaba destinado a ser y aún no lo consigo. No se equivocó el autor de la canción “Payaso”, Fernando Z. Maldonado; inmortalizada por el cantante Javier Solís, cuando dice en una estrofa: “En un cofre de vulgar hipocresía, ante la gente oculto mi derrota, payaso con careta de alegría, pero tengo por dentro el alma rota”. Encaja perfecto en mi descripción, así me siento.

Mis pasos se sienten agotados, como si cargaran pesados lastres que impiden el movimiento, como queriéndome hundir a lo más profundo de la soledad, ya no hay fuerzas, se fueron quedando en cada paso dado intentando salir adelante, pero estoy como en un pantano, entre más quiero salir, más me hundo. Siento que no encajo en ningún lado, como si fuera invisible, nadie se da cuenta que existo, nadie sabe cómo estoy o como me siento, nadie sabe las batallas a las que me enfrento, cada vez más cruentas, cada vez más largas, sin un resquicio de tregua para recuperar mis mermadas defensas.

Ya no quiero seguir así, es muy duro, espero que en algún momento brille un halo de luz que mitigue lo que siento, que me saque de este estado oscuro y lúgubre en el que he sido arrastrado por esta vorágine existencial; mientras tanto existiré, aferrado a la poca cordura que me queda y que de repente da chispazos de lucidez queriendo engañar a la razón, es un pequeño espacio salvador que puede desaparecer en cualquier momento, como una endeble balsa enfrentándose al embravecido océano, que en cualquier momento puede hacerme zozobrar con una voraz ola y arrastrarme al abismo submarino.

Aun así, a pesar de todo y de estar a punto de rendirme, intentaré sacar fuerzas de donde no las tengo para poder continuar, creo que todavía vale la pena hacerlo para salir adelante y… PODER SER FELIZ.

 

Comentarios

Marité Ibarra dijo…
Hola buen día compañero Julio!!! "Poder ser feliz", algo difícil en nuestros días, más no imposible, todo depende del ojo que lo vea y del enfoque que le queramos dar. Un texto sentido y a la vez con el que me identifico al sentirme cansada muuuyyyyyy cansada en ocasiones.
Un gusto leerte compañero, que bueno que estés escribiendo más seguido.
Un fuerte abrazo para ti.