
“Al leerla, sentí que un escalofrió recorría de nuevo mi piel y la maldita risa comenzó a escucharse de nuevo” LA NIÑA DEL VESTIDO BLANCO David Arnoldo García Pérez ¡Demonios!, qué ha pasado, cuánta oscuridad, no alcanzo a ver nada a mi alrededor, no entiendo que ha pasado ni siquiera sé en qué lugar estoy; siento un frío horrible que recorre mi piel, aunque no corre el viento, pareciera como si estuviera dentro de mí y siento un mareo espantoso, como el día siguiente a una resaca. A pesar de que no alcanzo a ver ni una simple luz voy a caminar, por más que quiera no me puedo quedar parado aquí; por lo que puedo sentir en los pies parece que camino sobre arena, no entiendo porque estoy descalzo; a lo lejos escucho el aullido de los perros, ¡es horrible!, pareciera como si le temieran a algo, pero no entiendo a qué. Luego de caminar por un tiempo, no sé cuánto, me comencé a sentir cansado, a lo lejos se miraba una luz, no alcanzaba a distinguir aquel luga...